3 Min de lectura | En el alquiler, tanto el arrendador como el arrendatario tienen la obligación de liquidar determinados tributos. Te contamos qué impuestos hay que pagar por el alquiler de una vivienda.

En la actualidad, el 24 por ciento de viviendas en España son de alquiler, frente al 76 por ciento en régimen de propiedad. No obstante, según previsiones de los expertos, en un futuro próximo los alquileres se convertirán en la opción elegida por el 40 por ciento de la población. A pesar de este ritmo creciente, aún son muchos los que desconocen los gastos que deben asumir. Para salir de dudas, hacemos un repaso por los impuestos que deben abonar tanto el arrendador como el arrendatario en el alquiler de una vivienda.

Impuestos que debe afrontar el arrendador

El arrendador del inmueble está obligado a hacer frente a los siguientes impuestos:

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Es el principal impuesto que debe pagar el propietario por el alquiler de una vivienda. Es un tributo de tipo personal, progresivo y directo que grava el incremento de su patrimonio en el transcurso de un año. Los ingresos obtenidos por dicho alquiler deben declararse a Hacienda como rendimientos de capital inmobiliario (a no ser que el arrendamiento se realice como actividad económica, en cuyo caso deberán declararse en el apartado específico de la renta).

La cantidad a pagar se calcula restando a los ingresos obtenidos del alquiler los gastos derivados de éste, como los intereses de la hipoteca, reparaciones, seguro de Hogar, comunidad o IBI (cuando lo pague el arrendador). Si esta cifra arroja un rendimiento neto positivo, puede aplicarse una reducción del 60 por ciento (solo si la casa está alquilada como vivienda).

Tasas de alquiler turístico

Los propietarios de viviendas alquiladas para fines turísticos deben abonar, además, unas tasas específicas gestionadas por las comunidades autónomas. Cada región gestiona las cuantías y requisitos, y fija las sanciones por las infracciones.

En este enlace te contamos más detalles sobre la tributación de este tipo de arrendamientos.

Impuestos que debe afrontar el arrendatario

El arrendatario, la persona que tiene derecho para ocupar y utilizar una vivienda en renta, debe liquidar estos impuestos:

Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) y Actos Jurídicos Documentados (AJD)

Es un impuesto indirecto que grava las transmisiones patrimoniales onerosas, las operaciones societarias y los actos jurídicos documentados. El alquiler de fincas urbanas para vivienda se considera a estos efectos transacciones onerosas sujetas al pago de este tributo (los alquileres para empresas o profesionales están exentos).

Las tarifas pueden variar de una comunidad a otra, pero en general se ajustan a las cuotas estatales aprobadas y reguladas oficialmente. Para calcular la tasa se tiene en cuenta cuánto se paga por la renta cada mes y el tiempo de duración del contrato.

Se abona una sola vez con independencia de que el contrato de alquiler sea por meses o años. La ley marca que debe hacerse efectivo en los 30 días posteriores a la firma del contrato. El pago puede hacerse con un documento timbrado o rellenando el modelo 600 de la Agencia Tributaria previsto para la autoliquidación del impuesto de transmisiones patrimoniales.

Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA)

El IVA es un impuesto de naturaleza indirecta que grava el consumo. Los alquileres de viviendas no tienen que declararlo, sin embargo, los contratos de alquiler de locales comerciales para una empresa o negocio, sí.

En estos casos, el arrendador debe repercutir al arrendatario el IVA al 21 por ciento sobre la renta que se haya pactado según contrato. Se paga una sola vez, al alquilar el inmueble, en la delegación de Hacienda que corresponda.