4 Min de lectura | El interim manager es un directivo profesional que puede ayudar a la empresa a navegar en momentos de cambio o proyectos concretos. Descubrimos sus funciones y cuándo contar con él.

Desde una expansión internacional hasta el lanzamiento de una nueva gama de productos pasando por el relevo directivo en un área crítica de la empresa o, simplemente, navegar épocas de cambio en la organización. Estas son cuatro situaciones en las que una compañía puede sacar partido de la figura del interim manager.

Si no sabes qué es un interim manager, se trata de un servicio de dirección empresarial durante un tiempo limitado. En otras palabras, contratar de forma temporal los servicios de un experto en dirección que pueda ayudar a la compañía con el proyecto o situación que debe afrontar.

El interim manager es un directivo con experiencia en resolver y afrontar problemas y retos concretos. Pueden ayudar a la empresa a gestionar su transición digital, por ejemplo, o a ganar tiempo mientras realizan el proceso de selección para un puesto de alta dirección o forman a la persona que ocupará definitivamente el puesto.

Como explican desde la Asociación Española de Interim Manager, un profesional con dilatada experiencia que se incorpora de forma externa a la empresa para una misión ejecutiva concreta, por un plazo de tiempo determinado y con unos objetivos previamente definidos.

Funciones del interim manager

¿Qué puede hacer un interim manager en tu empresa? Básicamente lo que necesites y le pidas que haga. Por eso es tan importante definir cuáles serán sus objetivos específicos. En otras cosas, para qué le estás contratando.

A partir de ahí, las funciones principales de un gerente interno empiezan por analizar la situación de la empresa. En base a ese análisis trazará después la mejor estrategia y plan de acción para el futuro o el objetivo concreto que tenga.

A continuación el interim manager se encargará de ejecutar ese plan como director general del proyecto, área para la que ha sido contratado e incluso como CEO temporal de la empresa en procesos de traspasos, fusiones o jubilación del empresario, por ejemplo.

Por último, el interim manager abandonará la empresa tras cumplir con su cometido y, normalmente, asegurarse que todo funcionará correctamente a su salida.

El tiempo que el gestor interino pase en la empresa dependerá del objetivo, pero suele oscilar ente los seis y los 24 meses.

Así es como funciona básicamente la figura del interim manager, que actúa como un equipo de contención o de respuesta rápida para la empresa.

Ejecutivo hablando por teléfono

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Ventajas y desventajas

La figura del gestor interino no es nueva y ya existía un perfil similar en los tiempos del Imperio Romano. La versión actual empezó a usarse en Países Bajos en 1970 y se popularizó en Estados Unidos en la década de los 80.

En España este perfil de profesional externo no está tan arraigado, pero eso no quiere decir que no tenga sus ventajas. Los motivos para contratarlos son:

  • Flexibilidad y rapidez. Un directivo externo puede comenzar a trabajar de forma inmediata, mientras que el proceso para encontrar un candidato interno o contratarlo tiende a demorarse. Además, por su trayectoria, actuarán con una velocidad acorde a la tarea que tengan que realizar.
  • Experiencia y eficacia. Hay un perfil de interim manager para cada objetivo, desde el experto en desarrollo de mercado al de sustitución pasando por el de pilotaje de start ups, que se denomina Interim Entrepreneurial Manager. Así sabes que el directivo externo ha pasado por un proceso como el que afrontará con tu empresa.
  • Objetividad. Toda voz externa es bienvenida, pero más cuando se trata de una directiva. Entre las ventajas del interim manager es que no está condicionado por la historia, los valores ni las relaciones personales dentro de la empresa.
  • Conveniencia y foco. El interim manager estará con la empresa durante un tiempo convenido. Cuando haya cumplido su función se marchará, lo que supone una ventaja desde el punto de vista de gestión de recursos y de foco por parte de la empresa.

¿Y los puntos negativos? El mayor inconveniente de un gestor interino es precisamente lo que acabas de ver: normalmente no se quedará con tu empresa y si te enamoras de él, sustituirlo puede ser un pequeño trauma. Por fortuna, los propios directivos externos suelen encargarse de esa sucesión cuando sea necesaria.

Consejos para acertar en la búsqueda de un interim manager

Las dos claves para introducir un gestor interino en la empresa son:

  • Tener claro cuál será su cometido. En otras palabras, saber por qué necesitas un perfil externo y qué papel tendrá. Esto es lo que te permitirá da con el experto adecuado.
  • Establecer metas realistas. En todo proyecto existirá una diferencia entre el punto de partida y el objetivo a lograr. Si es demasiado grande, pueden existir fricciones en cuando al tiempo de ejecución e incluso a la posibilidad de alcanzar ese objetivo.

Por último, y aunque solo sea un formalismo, es importante actualizar las pólizas de responsabilidad civil de la empresa, si fuese necesario y también preguntar al gestor externo por qué seguros tiene para cubrir su propia práctica profesional.

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