Uso de conceptos jurídicos fundamentales

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Uso de conceptos jurídicos fundamentales

Aquí tienes un decálogo -de los de 10 términos- con conceptos jurídicos fundamentales y legales que han pasado al uso cotidiano perdiendo parte de su significado, que directamente se usan mal o con poca adecuación a la realidad de su […]

Aquí tienes un decálogo -de los de 10 términos- con conceptos jurídicos fundamentales y legales que han pasado al uso cotidiano perdiendo parte de su significado, que directamente se usan mal o con poca adecuación a la realidad de su etimología original.

 

 

Descubre algunos conceptos jurídicos fundamentales y otros términos que es más que probable que estés usando mal en tu día a día o de los que no conozcas su verdadero y completo significado.

 

Conceptos jurídicos fundamentales 

 

  • Adolecer

No es un verbo de uso popular, pero sí se lee en las noticias con cierta frecuencia. En el argot jurídico una ley “adolece de” cuando le falta algo o tiene un defecto, es este el significado completo y real de adolecer. Sin embargo, con una sentido mucho más amplio y despojándolo de su sentido “malo y defectuoso” se utiliza simplemente como sinónimo de carecer –faltar- en cualquier contexto, ya sea con sentido positivo o negativo.

 

  • Concurso y sorteo, no son lo mismo

Aunque es más que habitual que se empleen en el contexto actual de las redes sociales las palabras concurso y sorteo como sinónimos, lo cierto es que jurídicamente son realidades muy distintas que implican diferentes situaciones. Mientras que en un sorteo es el azar el protagonista sin que sus participantes puedan hacer más que participar, en el caso del concurso se hace referencia a una competición directa y explicita entre los participantes de los cuales ganará el mejor. 

 

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    • Decálogo

    Derivado del lenguaje puramente matemático y directamente del latín se piensa de forma errónea que un decálogo es un conjunto de 10 normas, ya sean consejos, tips o advertencias. Sin embargo, la Real Academia de la Lengua Española (RAE) advierte que un decálogo es un conjunto –pero no necesariamente 10- de normas básicas para la consecución de un objetivo concreto o el desarrollo de una actividad.

     

    • Divorciarse

    El acto de divorciarse implica estar casado mediante un documento legal, sin embargo, hoy el divorcio no solo se usa para hablar de parejas o matrimonios dentro del entorno jurídico del derecho civil, y es habitual escuchar la palabra divorcio en cuanto a separarse o alejarse por ejemplo de una doctrina, una opinión o una tendencia política o religiosa con independencia de la situación civil de la persona que se divorcia.

     

    • Esposo y esposa versus marido y mujer

    Cada una de las personas casadas que componen un matrimonio se llaman esposo y esposa, pero lo cierto es que este no es el término jurídico preciso si nos estamos refiriendo a una pareja casada de forma legal. La forma jurídica correcta es marido y mujer.

     

    • Estafa

    En el lenguaje jurídico, la estafa está claramente tipificada en el código penal y aunque en la vida cotidiana se utiliza el término con un sentido mucho más amplio, la característica clave de la estafa es que el estafador no se apodera o toma el bien del estafado, sino que éste se lo entrega de manera voluntaria.

     

    • Glosar

    No alabas, ni si quiera demuestras, tu afinidad con un texto de cualquier índole si lo glosas. Glosar en su origen jurídico es comentar, dar una explicación sobre una ley, un convenio normativo o un término jurídico, por ejemplo. Ni implica juicios de valor, ni negativos ni mucho menos positivos, como se suele entender en el mal uso de este verbo que se confunde con alabar o elogiar.

     

    • Litigar

    Implica un litigio la celebración de un juicio, sin embargo, tanto el sustantivo como el verbo se usan en la vida doméstica con un significado mucho más ampliado simplemente para referirse a cualquier situación de enfrentamiento o discusión sin que tenga que haber de por medio ningún elemento jurídico ni juez, ni juicio ni abogado.

     

    • Robo y hurto

    Aunque es infinitamente más popular el término robo que el de hurto, es habitual que ambos se usen de forma intercambiable para referirse a la apropiación indebida que una persona hace de un bien de otro. Jurídicamente el robo sí implica en todos los casos violencia para conseguir la apropiación, mientras que el hurto carece de esa característica. En la póliza de tu Seguro de Hogar MAPFRE tienes protegidas ambas situaciones con sus condiciones propias.

     

    • ¿Traductor o intérprete?

    No es lo mismo ser traductor que intérprete, aunque una misma persona puede –o no- ejercer ambas profesiones de éxito. En el caso del traductor se trata de poner en otro idioma o lenguaje, pero siempre de forma literal, un texto, por lo general, escrito. El caso del intérprete se reserva al lenguaje hablado –oral- e implica entender una situación y un contexto.

     

    Los términos jurídicos fundamentales cuando pasan a un uso común es lógico que pierdan parte de su significado o que se ignoren atributos concretos; sin embargo, si quieres evitar problemas o malos entendidos es importante que sepas que si los términos están incluidos en contratos laborales, garantías o pólizas por ejemplo, sí tienen el sentido concreto y puntual del ordenamiento jurídico, no te confundas con el uso popular.

    2018-07-02T22:17:52+02:0015 febrero, 2018|

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