3 Min de lectura | La cotización a la Seguridad Social es una vara de medir que nos indica el tipo de prestación que nos corresponde cuando no estemos trabajando. La más inmediata es la prestación contributiva y el subsidio por desempleo, ¿pero qué ayudas existen después del paro?

Aquellos que han perdido su trabajo de forma involuntaria y han cotizado, al menos, 360 días en los últimos seis años, reciben la prestación contributiva por desempleo, conocida como “paro”.

En función del número de días que hayan cotizado durante dicho periodo, pueden recibir la prestación un mínimo de 120 días o un máximo de 720. ¿Pero qué ocurre cuando se agota este tiempo y el interesado sigue sin encontrar trabajo? Existen otro tipo de ayudas para después del paro, que son las que relatamos a continuación.

Subsidios después del paro

Cuando una persona deja de cobrar la prestación contributiva y continúa desempleada, tiene la posibilidad de acogerse a algún tipo de subsidio (cuya cuantía es de 431 euros mensuales) siempre que no cuenten con ingresos superiores al salario mínimo interprofesional (SMI) -fijado en 2020 en 551,92 euros mensuales- y cumplan los requisitos exigidos.

Al igual que la prestación por desempleo, estas ayudas las gestiona el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), pero no son contributivas, es decir, no dependen de las cotizaciones efectuadas por el desempleado (excepto el subsidio para mayores de 52 años).

Además de los requisitos generales (haber agotado el paro, estar en desempleo y carecer de rentas), se deben cumplir otros si se quiere optar a uno de los siguientes tipos de subsidio más específicos:

  • Subsidio de ayuda familiar: para aquellos que tienen cargas familiares (cónyuge o hijos menores de 26 años). Se recibe durante un mínimo de 18 meses, pudiendo llegar hasta 30 según cada caso.
  • Subsidio para mayores de 45 años. Tiene una duración máxima de seis meses.
  • Subsidio para mayores de 52 años: los beneficiarios deben tener al menos 15 años cotizados en total, de los cuales dos deben haberse realizado en los últimos 15 años, y un mínimo de seis tienen que ser del régimen general. Se concede hasta la jubilación. Es el único subsidio que cotiza a la jubilación.

Subsidios excepcionales por el COVID-19

Además de los subsidios citados, existen otros excepcionales creados a raíz de la crisis del coronavirus. En estos casos no se trata de ayudas después del paro, sino que protegen al trabajador en unas circunstancias muy concretas:

  • Para empleados de hogar que han perdido o han visto reducido su trabajo como consecuencia de la crisis del COVID-19.
  • Fin contrato temporal, para trabajadores a los que se les haya extinguido un contrato de, al menos, dos meses de duración, después de que entrara en vigor el estado de alarma.

Ayudas extraordinarias después del paro

Vista cenital de unas manos sobre una mesa con papeles y un móvil

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Si la persona agota también el subsidio pasa a denominarse parado de larga duración. En tal caso, puede acogerse a un subsidio extraordinario:

  • Renta Activa de Inserción (RAI). Destinada a mayores de 45 años, desempleados, que tengan una discapacidad igual o superior al 33 por ciento; o sean víctimas de violencia de género. Tiene una duración de once meses.
  • Subsidio Extraordinario por Desempleo (SED), que sustituye al Programa de Activación para el Empleo (PAE) y al Plan Prepara, que ya no pueden solicitarse. Tiene una duración de no más de seis meses, y está enfocado a aquellos desempleados de larga duración que tienen cargas familiares.

Renta Mínima de Inserción

La Renta Mínima de Inserción es una ayuda gestionada por las Comunidades Autónomas dirigida a las personas que carecen de ingresos y se encuentran en riesgo de exclusión social.

Esta ayuda recibe un nombre diferente en cada comunidad (Salario Social, Renta de Inclusión Social, Renta Complementaria, etc.) y su normativa, cuantía y requisitos varían también de una región a otra. En general, se suelen tener cuenta criterios como ingresos, número de miembros en la unidad familiar, etc.

Recuerda que, a excepción del subsidio para mayores de 52 años, en el resto de las ayudas no se cotiza, por lo que la jubilación futura se verá mermada. Para evitar que el nivel económico sea insuficiente una vez llegado el restiro laboral, es aconsejable realizar aportaciones periódicas en un plan de ahorro privado, como los Planes de Pensiones MAPFRE, aunque sea en forma de pequeñas cantidades.

MAPFRE