///Oficios antiguos y casi desaparecidos

Oficios antiguos y casi desaparecidos

4 minutos | El afilador, el lechero y el sereno son oficios antiguos tan populares antes como poco conocidos ahora y casi desparecidos, pero aún son muchos los abuelos que los recuerdan por su utilidad y que ejercieron algunas de estas profesiones.   […]

El afilador, el lechero y el sereno son oficios antiguos tan populares antes como poco conocidos ahora y casi desparecidos, pero aún son muchos los abuelos que los recuerdan por su utilidad y que ejercieron algunas de estas profesiones.

 

 

No solo las nuevas tecnologías se han llevado oficios antiguos, también los cambios en los usos y costumbres de los ciudadanos de hoy han hecho que diferentes profesiones que antes eran cotidianas y muy necesarias ahora no tengan sentido y hayan desaparecido o estén a punto de hacerlo. De manera paralela, hay trabajos artesanos que están intentando perdurar en el tiempo y mantenerse con el paso de los años a pesar de las dificultades.

 

Aquí tienes una lista de oficios de los que si tienes menos de 50 años seguro ni habrás oído hablar, pero que no hace ni medio siglo eran habituales y muy comunes.

 

Por las calles

 

  • Sereno

Nadie se imaginaba hace un siglo que las calles de una ciudad como Madrid, por ejemplo, pudieran ser seguras y transitables sin la figura del sereno, sin embargo, ni rastro queda hoy de estos trabajadores que cuidaban que, al llegar la noche, las farolas lucieran y las puertas estuvieran cerradas. El sereno encendía y apagaba las luces, custodiaba las llaves y transitaba toda la noche por las vías para comprobar que todo estaba en orden. Hoy tu póliza de Seguro de Hogar MAPFRE con las más completas coberturas de robo protegen tu vivienda con eficacia e integridad.

 

  • Afilador

Aún queda algún afilador en los mercados de diferentes ciudades y todavía hoy en algún pueblo, puedes toparte con alguno itinerante que ahora con micrófono en mano ofrece sus servicios. Antes, el afilador iba en bicicleta y a diario recorría plazas y calles parándose a menudo para afilar cuchillos y tijeras, pero también otros instrumentos y herramientas del campo o el jardín. Hoy lo más habitual es tirar los cuchillos cuando no cortan o tener un afilador en casa.

 

  • Lechero

Aún en los 80 quedaba algún lechero en las ciudades y pueblos de España que acercaba cada día leche fresca –recién ordeñada- a los pocos que aún no se habían rendido a la comodidad y practicidad de la leche tratada y conservada en botella o tetrabrik. Ahora el lechero, como vendedor ambulante de leche, no existe y todo el mundo compra este producto en supermercados o grandes superficies como parte de su cesta de la compra habitual.

 

  • Colchoneros

¿Pensando en comprar un colchón nuevo? Hubo una época –no tan lejana- en la que los colchones eran de lana y no se compraban a menudo, pero exigían un mantenimiento continuo que le proporcionaba el colchonero.  Esta profesión procuraba descanso y felices sueños, además de higiene. Vaciaba el interior de los colchones –lana- los aireaba y vareaba para que la lana se oxigenara y volviera a esponjarse, volvía a rellenar el colchón que quedaba listo para unos meses más de uso confortable.

 

 

Oficios de mujeres

 

Lavanderas y zurcidoras no existen hoy como tales, pero hace solo unas décadas eran habituales en todos los pueblos españoles. Estas mujeres se encargaban de mantener en perfecto estado la ropa que duraba años y años, a pesar del uso continuado e intenso que antes soportaban las prendas.

 

  • Lavanderas

No solo no había lavanderías, sino que tampoco existían las lavadoras eléctricas tal y cómo hoy las conoces. La limpieza de la ropa se hacía en el río o en lavaderos públicos instalados junto o sobre la fuente que abasteciera de agua al pueblo. En los núcleos urbanos, las lavanderas desaparecieron antes, pero en los pueblos la introducción de la lavadora fue más tardía y permitió que el oficio de lavandera perdurara más en el tiempo.

 

  • Zurcidoras

Medias, calcetines, pantalones… todo lo podía reparar una zurcidora del siglo pasado, siempre a mano y solo con aguja e hilo, estas artesanas hacían casi milagros para que los calcetines de antaño se usaran por años y sin agujeros. Hoy con el abaratamiento del tejido y el avance en la tecnología de la confección de moda, no es rentable zurcir y resulta más cómodo y práctico reciclar las viejas prendas y comprar nuevas para el uso diario.

 

Estos son trabajos a los que ya pocos o nadie se dedica, pero hay muchos más que los abuelos aún recuerdan y que hoy no puedes encontrar, relegados por máquinas y sustituidos por otros empleos que responden a las necesidades actuales de los ciudadanos de este siglo.

2020-03-12T14:07:03+02:0018 septiembre, 2017|

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