3 Min de lectura | El recurso del endeudamiento o apalancamiento para la financiación de inversiones es una práctica habitual en las empresas. Hay diversas opciones de medirlo, mediante ratios, y el objetivo es el de contribuir a elevar los beneficios de la compañía. Te explicamos las ventajas, pero también los inconvenientes de este tipo de deuda.

El apalancamiento financiero es el uso de dinero prestado (deuda) para financiar la compra de activos o para elevar la disposición de fondos que nos permita realizar una inversión. El objetivo de esta operación es que los ingresos o las ganancias de capital generadas con la transacción superen el coste del préstamo. A continuación, explicamos qué es el apalancamiento financiero, las ratios que lo miden y los efectos que produce en la situación financiera de una sociedad.

Límites del prestatario

En la mayoría de los casos, el proveedor de la deuda pondrá un límite al riesgo que está dispuesto a asumir con el capital prestado y limitará, mediante las ratios correspondientes, el nivel máximo de apalancamiento financiero del que lo solicita. En el caso de los préstamos respaldados por activos, como es el caso de las hipotecas, el prestamista utiliza estos como garantía hasta que el prestatario devuelva el préstamo. En el caso de un préstamo de liquidez o de tesorería, no respaldado con un activo, el aval es la propia solvencia general de la empresa, su capacidad para generar ingresos.

¿Qué opciones hay?

Cuando una empresa quiere adquirir activos, una empresa dispone de tres opciones o recursos de financiación:

  • Fondos propios
  • Endeudamiento o apalancamiento
  • Arrendamiento financiero

Excepto la opción de los fondos propios de la compañía, tanto el apalancamiento como el arrendamiento financiero son dos herramientas que implican unos costes fijos inferiores a los ingresos que la empresa espera obtener del activo. En este caso, suponemos que la empresa utiliza la deuda para financiar adquisiciones.

¿Cómo se mide el apalancamiento financiero

Monedas y calculadora

El apalancamiento financiero se mide, habitualmente, con una serie de ratios que comparan el volumen de deuda total con otras magnitudes de la empresa.

Ratio de deuda sobre fondos propios

La ratio de deuda sobre fondos propios se utiliza para determinar el volumen de apalancamiento financiero que presenta una entidad, y muestra la proporción de deuda con respecto a los fondos propios de la empresa. En síntesis, expresa la probabilidad de que el deudor tenga dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras o si sus niveles de apalancamiento están en niveles saludables. Se calcula de la siguiente manera:

  • Deuda total (pasivo corriente y a largo plazo) / patrimonio neto (fondos propios)

En el cálculo anterior, la deuda incluye tanto la que vence antes de un año y aquella cuyo vencimiento supera los citados doce meses. Respecto al patrimonio neto o fondos propios, incluye tanto el valor de todas las acciones de los accionistas como el capital en tesorería.

Otras ratios

  • Ratio de deuda sobre el capital: esta ratio de solvencia mide la proporción de la deuda total sobre el capital empleado para financiar su actividad.
  • Ratio de deuda sobre Ebitda: expresa el periodo que podría tardar la empresa en devolver su deuda en función de la capacidad de generar Ebitda.
  • Ratio de cobertura de intereses: relaciona el apalancamiento de la empresa con su capacidad de generar ingresos para hacer frente al coste de la deuda.

Riesgos del apalancamiento financiero

Aunque el apalancamiento financiero puede aumentar puntual o periódicamente los beneficios de una empresa, también puede generar pérdidas muy elevadas. Las pérdidas pueden producirse cuando los pagos de los intereses superan los rendimientos del activo. Esto puede ocurrir cuando el activo pierde valor o si se produce una subida relevante de los tipos de interés.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE