3 Min de lectura | La CAGR mide la evolución media anual de una determinado activo, empresa o variable a lo largo de un periodo de tiempo. Es compuesta, ya que también tiene en cuenta la reinversión en cada uno de los años analizados. No refleja el riesgo de una determinada inversión y sirve para calcular, por ejemplo, la rentabilidad de dos opciones comparables.

La tasa de crecimiento anual compuesta (“compound anual growth rate” o CAGR, por sus siglas en inglés; TCAC en castellano) es una fórmula que permite conocer la evolución media, en porcentaje, de una determinado activo, empresa o variable a lo largo de un periodo. Se utiliza en el ámbito financiero y empresarial para calcular la rentabilidad y el crecimiento interanual de las inversiones. A continuación, explicamos sus principales características.

Definición de CACGR

Puerta de fábrica con el mensaje “Línea de alta tensión, peligro de muerte”

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La CAGR o TCAC es una de las fórmulas que permiten medir el ritmo de crecimiento de una inversión a lo largo del tiempo. La tasa es “compuesta” porque no sólo incluye la evolución del capital principal, sino que también tiene en cuenta los efectos de la reinversión de beneficios a lo largo del tiempo. En resumen:

  • La CAGR es una de las formas más seguras de calcular y medir la rentabilidad de una variable a lo largo del tiempo.
  • Es una herramienta muy útil para aquellos inversores que quiera decidir entre dos alternativas en función de su rentabilidad.
  • Esta tasa no refleja los riesgos de una inversión, solo su ritmo de crecimiento.
  • LA CAGR puede ser negativa, y este resultado implica que el activo o inversión que se mide ha registrado pérdidas durante el periodo analizado.

¿Cómo se calcula?

Para calcular la CAGR, deberemos dividir el valor final (VF) de una inversión (o de cualquier medida) entre su valor inicial (VI). El resultado lo elevaremos a la potencia resultante de dividir uno entre el número de años (y) cuya evolución estemos midiendo. A esta cifra habrá que restarle uno.

CAGR= (VF/VI) 1/y – 1

Veámoslo con un ejemplo. Tenemos una empresa cuyo valor en Bolsa cuando debutó en el mercado, el 1 de enero de 2011, era de 4.000 millones de euros. El 1 de enero de 2021, diez años después, su capitalización bursátil fue de 5.750 millones. Aplicando la fórmula, esta sería su CAGR:

CAGR = (5.750/4.000)1/10 – 1
CAGR = 3,7 %

¿Para qué se utiliza?

La CAGR describe, en esencia, el ritmo al que hubiera crecido una inversión cuya evolución fuera constante año a año, con una reinversión de beneficios proporcional y exacta durante cada ejercicio. No obstante, la economía es cíclica, por lo que el comportamiento de cualquier magnitud financiera es variable desde una perspectiva interanual.

El uso más útil de esta tasa lo encontramos a la hora de comparar la evolución de dos posibles activos de inversión a lo largo del tiempo. La volatilidad del mercado implica que, en la mayoría de los escenarios, hay años buenos y años malos. Esta tasa permite suavizar las rentabilidades en entornos de volatilidad.

¿Qué CAGR puede considerarse como “buena”?

Considerar una CAGR como buena o mala dependerá del contexto en el que ésta se mida. Más concretamente, del comportamiento del mercado en el que opera la empresa. Por ejemplo, si una empresa energética ha registrado un crecimiento medio de ingresos del 4% (CAGR) en los últimos diez años, mientras que el sector ha registrado un incremento promedio del 5,5%, sus resultados pueden ser considerados como insuficientes.

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Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE