///¿Qué consecuencias tiene la guerra comercial entre China y EE.UU.?

¿Qué consecuencias tiene la guerra comercial entre China y EE.UU.?

4 minutos | El consumidor es uno de los principales afectados por el conflicto entre las dos principales economías, según el FMI. Las tensiones y los aumentos de aranceles impactan en la mayoría de los sectores económicos. La extensión de la guerra comercial al terreno tecnológico amenaza el proceso de digitalización de las economías y la implementación del 5G. La inversión extranjera directa de China se desploma en Estados Unidos.

La guerra comercial entre China y EE.UU. es, junto al Brexit, uno de los grandes factores de inestabilidad que amenazan el desarrollo del comercio exterior en el mundo. La decisión del gobierno estadounidense de Donald Trump de elevar los aranceles a las importaciones procedentes del gigante asiático se extiende a la mayoría de los sectores. Además, la prohibición de que empresas tecnológicas estadounidenses como Google hagan negocios con firmas chinas –Huawei o Xiaomi, entre ellas- ha llevado el conflicto a otro nivel. La batalla, como el mundo, también es digital.

Veamos a continuación algunas de las consecuencias de esta situación de tensión diplomática y económica, que se inició en el verano de 2018.

El consumidor, principal afectado

La guerra comercial entre China y EE.UU. tiene su primera consecuencia directa en los consumidores. Según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), el incremento de los aranceles a las importaciones de productos procedentes de China -en algunos casos, de hasta el 25 por ciento- ya se está trasladando a los ciudadanos estadounidenses. El resultado es un aumento en los precios de estos bienes.

El consumo, por tanto, está siendo uno de los principales afectados. Además de los bienes con destino al consumidor final (desde productos tecnológicos hasta ropa, pasando por material técnico a nivel usuario o el equipamiento médico), las materias primas, los productos químicos y el equipamiento médico procedente de China también están afectados por la subida de costes.

Y, en este “fuego cruzado”, el incremento de los aranceles de China a los productos estadounidenses también está encareciendo estos últimos. En ambos casos, algunos expertos aseguran que los consumidores están sufriendo una “subida de impuestos indirecta”. El FMI, además, considera que China está sufriendo más que Estados Unidos a nivel económico. El organismo subió recientemente su previsión de crecimiento para el PIB estadounidense del 2,3 al 2,6 por ciento, pero rebajó la del chino al 6,2.

Barreras a la digitalización

Smartphones grabando un concierto

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La extensión de la guerra comercial al terreno tecnológico amenaza el proceso de digitalización y la completa implementación de la tecnología de conectividad 5G. En síntesis, el diseño y comercialización de los sistemas operativos para los principales modelos de “smartphones” está dominado por dos compañías, Google (sistema Android) y Apple (sistema iOS). Ambas, norteamericanas y dominadoras del mercado mundial.

El Gobierno de Estados Unidos, consciente del impacto del veto a China en el mercado tecnológico, se ha mostrado algo más flexible respecto a las sanciones a fabricantes como Huawei. Esta empresa china, tercera del mercado mundial de terminales y una de las más activas en el desarrollo de la tecnología 5G, no tiene a día de hoy un “plan B” que permita que sus “smartphones” den servicio a los usuarios.

Según un estudio de la consultora Gartner, Huawei cerró 2018 con una cuota del 14,8 por ciento en el mercado mundial de “smartphones”, frente al 17 de Samsung y el 16 por ciento de Apple. La china Xiaomi, por su parte, ronda el 7 por ciento.

La inversión china en Estados Unidos se desploma

La inversión extranjera directa (IED o FDI, por sus siglas en inglés) de China en Estados Unidos, acumula una caída del 88 por ciento desde que el presidente Donald Trump ganó las elecciones norteamericanas. Concretamente, ha pasado de los 46.500 millones de dólares de 2016 a los 5.400 millones en 2018, según un estudio de la consultora Rhodium Group. En 2017, el descenso ya fue del 35 por ciento.

Rhodium Group atribuye este desplome “a los cambios regulatorios y al deterioro de las relaciones políticas” de ambos países. El estudio también destaca que la guerra comercial entre ambas superpotencias “también afecta a otras economías” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y recomienda “cooperación” para resolver el conflicto.

Impacto en el sector inmobiliario

La consultora inmobiliaria Cushman & Wakefield ha detectado en los últimos meses un “ritmo anormalmente alto” en las desinversiones de empresas chinas en locales comerciales de Estados Unidos.

Según un estudio de la firma, en 2018 las compras de activos de Retail estadounidenses por parte de compañías chinas alcanzó los 2.300 millones de dólares, pero las ventas se situaron en 3.100 millones.

En el mercado residencial, la tendencia es parecida o incluso peor. Un informe de la asociación estadounidense National Association of Realtors destaca que la adquisición de viviendas en Estados Unidos por parte de compradores chinos cayó un 56 por ciento en tasa interanual en el primer trimestre.

2019-09-06T13:25:35+02:0022 agosto, 2019|

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