El impuesto de Sociedades es el tercero que más recauda en España y representa el 11,9 por ciento de los ingresos fiscales de la Administración. Grava la renta de las compañías y entidades que residen o tiene su sede en España y el tipo general es del 25 por ciento, pero cuenta con una serie de deducciones y bonificaciones que reducen la base imponible y la cuota íntegra que las empresas abonan por el tributo. Además, Hacienda distingue entre tipos de sociedades.

Las entidades de nueva creación, por ejemplo, tributan al 15 por ciento en Sociedades, y aquellas sin ánimo de lucro lo hacen al 10 por ciento. Las sicavs, por su parte, soportan una retención de sólo el 1 por ciento. El tributo se contabiliza en un periodo impositivo concreto, habitualmente de un año fiscal o natural, y las empresas pueden abonarlo mediante pagos fraccionados a la Agencia Tributaria (AEAT).

Minoraciones de la base imponible

Las compañías tienen la posibilidad de reducir la base imponible sujeta a tributo con las pérdidas fiscales declaradas en años anteriores (denominadas como créditos fiscales). No obstante, antes pueden aplicar la reducción de la renta en Sociedades mediante la declaración de haber realizado, por ejemplo, actividades de creación de conocimiento técnico e innovador de aplicación industrial o comercial. Esta reducción, derivada de activos intangibles, es conocida como “Patent box” e integra en la renta de la sociedad que cede la explotación de los mismos sólo una parte del capital desembolsado.

La reserva de capitalización, por su parte, está vigente desde enero de 2015 y premia fiscalmente los beneficios que no son distribuidos entre los accionistas. Estas empresas pueden reducir su base imponible en un importe equivalente al 10% del resultado que se destina a reforzar los fondos propios y no a dividendos. Este capital deberá permanecer cinco años en el balance de la compañía.

El ordenamiento fiscal español también contempla el tratamiento para evitar la doble imposición en países con los que haya un Convenio firmado. Esto implica que las rentas son gravadas donde la empresa las produce, y las que ya han tributado en otros Estados están exentas de hacerlo otra vez en nuestro país. Estos ingresos también pueden integrarse en la base imponible de la compañía deduciendo cierto importe satisfecho en el país de origen. Concretamente, el menor a elegir entre el impuesto satisfecho en el extranjero y el que correspondería pagar en España. Las sociedades también pueden deducirse los dividendos y las participaciones en beneficios de sus filiales extranjeras.

Reducciones de la cuota íntegra

Un investigador observa un frasco en un laboratorio

Además, las compañías también podrán deducirse el 50 por ciento de la cuota de Sociedades por las rentas obtenidas en Ceuta y Melilla, así como por los resultados obtenidos por cooperativas especialmente protegidas. El 85 por ciento de la cuota íntegra correspondiente a las rentas por alquiler de viviendas que cumplan una serie de requisitos también es bonificable, igual que la prestación de servicios públicos locales (al 99 por ciento).

La AEAT también plantea cada año una serie de incentivos fiscales con distinto porcentaje de deducción para incentivar la Investigación y Desarrollo (I+D), la innovación tecnológica, las producciones cinematográficas y los espectáculos en vivo. Los porcentajes y criterios se incluyen en los Presupuestos Generales del Estado de cada ejercicio.

Así, y con carácter general, Hacienda permite una deducción del 25 por ciento sobre los gastos destinados a I+D y del 8 por ciento por la inversión en inmovilizado material e intangible. El último punto anterior excluye los edificios y los terrenos. Además, si el capital destinado a I+D supera el invertido en años anteriores, la empresa podrá deducirse el 42 por ciento del capital que exceda el del ejercicio precedente. Los gastos de personal dedicado exclusivamente a esta actividad cuentan con una deducción adicional del 17 por ciento.

La inversión en innovación tecnológica también está bonificada por la Agencia Tributaria. En concreto, la deducción que permite la AEAT asciende al 12 por ciento sobre los gastos destinados a esta partida. La inversión en producciones españolas de cine o series permiten deducciones de entre el 20 y el 25 por ciento, en función del volumen de capital destinado a apoyar las mismas.

Creación de empleo

La deducción por creación de empleo permite deducir de la cuota íntegra 3.000 euros para el primer trabajador contratado en modalidad indefinida de apoyo a los emprendedores y menor de 30 años. Además, las empresas de menos de 50 trabajadores podrán deducirse de la cuota íntegra el 50 por ciento del importe de la prestación que el nuevo empleado tuviera pendiente de recibir. Esta deducción está condicionada a que el empleado estuviese en situación de desempleo tres meses antes.

La contratación de empleados con discapacidad permite deducciones de entre 9.000 y 12.000 euros sobre la cuota íntegra, en función del grado de discapacidad que tenga el nuevo trabajador.