A la hora de estudiar el mundo de los modelos de negocio, surgen muchas dudas acerca de las diferencias que pueden conformar un tipo u otro. Una de las más frecuentes es sobre las diferencias entre una PYME y una Start-up, ya que a veces suelen usarse ambos términos indistintamente.

Para conocer a fondo las diferencias entre una PYME y una Start-up, empezaremos por definir cada una.

¿Qué es una PYME?

PYME es un acrónimo que responde a la locución “Pequeñas y Medianas Empresas”, por lo que se define en oposición a las grandes empresas y el funcionamiento propio de las mismas.

Según su volumen de empleados y otras características, la Comisión Europea clasifica así las PYMEs:

Categoría de empresaEfectivosVolumen de negocioBalance general
Mediana<250<= 40 m €<= 27 m €
Pequeña<50<= 7 m €<= 5 m €
Micro<10

La actividad empresarial a la que se dediquen no viene especificada, por lo que cualquier negocio con estas cifras puede ser una Pequeña o Mediana Empresa.

¿Qué es una Start-up?

Aunque mucho menos definidas de manera académica, una compañía Start-up es una de reciente creación, que aún tiene que desarrollarse. Por su poco bagaje, suelen ser pequeñas y estar financiadas por un número limitado de personas, cuando no una sola, y de ahí puede venir parte de la confusión con las PYMEs.

Además, las Start-ups suelen ofrecer un producto o servicio que no esté ya en el mercado, es decir, tienen un marcado carácter innovador y la novedad como valor añadido. En sus comienzos, suelen ver cómo sus gastos superan sus beneficios, al tener que hacer una apuesta más fuerte en el desarrollo y muestreo de una idea totalmente nueva. Por tanto, suelen necesitar financiación, otro de los rasgos casi siempre presentes en las Start-ups.

Diferencias entre una PYME y una Start-up

Pese a que ahora ya sabemos que ambas son empresas de pocos empleados, sin un campo en el mercado definido en particular, hay algunas diferencias entre una PYME y una Start-up que las hacen modelos de negocio totalmente diferentes.

  • La primera distinción es precisamente ese carácter innovador de las Start-ups. Mientras las PYMEs suelen estar en muchos de los sectores de mercado existentes, por no decir en todos, lo cierto es que las Start-ups suelen aparecer allá donde puede haber desarrollo novedoso de un producto o servicio. Es por ello que se suele considerar que las Start-ups son empresas tecnológicas, ya que es en este ámbito donde mayor progreso hay (muchas veces vertiginoso); no obstante, su sector no está definido sólo en la tecnología y las Start-ups pueden florecer en cualquiera con todo tipo de productos.
  • Además, las PYMEs suelen buscar, a través de su actividad de negocio, el beneficio y la supervivencia como empresas: es decir, sus dueños y empleados desean vivir gracias a su trabajo en la PYME, y ganar el dinero suficiente para poder seguir con su labor. Las Start-ups, por su parte, suelen estar orientadas al desarrollo de su idea novedosa, sin importar muchas veces que esta no dé los beneficios suficientes como para poder vivir de ella. El principal deseo de los creadores es, precisamente, medir su capacidad a través de financiación externa, hasta que su proyecto esté asentado y puedan, entonces, y quizá, venderlo a alguna empresa. Estas ideas de las Start-ups no siempre son comercializables, es decir, muchas veces se trata de un servicio por el que no se paga.

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