2 minutos | Una de las cuestiones clave a la hora de colocar nuestros ahorros es la de conocer las diferencias entre valores de renta variable y renta fija.

Si tenemos unos recursos “ociosos” y deseamos que estos nos proporcionen algún tipo de crédito, es más que probable que hayamos considerado invertirlos, pero no siempre contamos con las pistas necesarias acerca de qué producto será el más beneficioso para nosotros. Una de las cuestiones clave a la hora de colocar nuestros ahorros es la de conocer las diferencias entre valores de renta variable y renta fija.

Cuando invertimos en un producto financiero, esperamos obtener a cambio una renta, es decir, un beneficio con respecto al capital inicial que nosotros depositamos. Según la naturaleza del producto financiero que hayamos elegido, esta renta puede ser de tipo fijo o de tipo variable, pero ¿cuál es la diferencia?

Para empezar, debemos saber que los productos de renta fija siempre dan un beneficio que se conoce con una anterioridad razonable –aunque no tienen por qué ser regulares-, y los de variable, como su propio nombre indica, están sujetos a la volatilidad en las cotizaciones de los activos de que disponemos.

El riesgo

La principal distinción entre estos dos tipos de renta es su relación con el riesgo. El riesgo se entiende como la posibilidad de que los beneficios sean menores a los esperados o, incluso, que no los haya en absoluto.

En el caso de los productos de renta fija, el riesgo es muy próximo a cero, si no cero en sí: la posibilidad de que los beneficios no sean los que se esperan es mínima. Mientras, en los otros es variable y somos nosotros los que elegimos qué tipo de riesgo queremos asumir.

Sobra decir que exponerse a un mayor riesgo suele estar asociado con la obtención de unos mayores beneficios, por lo que las rentas fijas suelen obtener un limitado rédito de su inversión, mientras que las rentas variables, diseñadas para obtener beneficios altos (por ejemplo, de un 100%), llevan un mayor riesgo por el que podamos perder todo nuestro dinero.

El tiempo

Las rentas fijas normalmente exigen que el dinero invertido tenga que estarlo por un tiempo, sin que haya posibilidad de sacarlo. Es lo que se conoce como depósitos a plazo fijo de los años que el producto requiera.

Sin embargo, los de tipo renta variable pueden actuar a corto, medio y largo plazo, según nuestro deseo.

Estas son las principales diferencias entre los tipos de renta que podemos encontrar a la hora de invertir en algún producto financiero. Recuerda que si quieres sacarle partido a tu esfuerzo diario y estás pensando en ahorrar, una opción perfecta es la de los Planes de Pensiones MAPFRE que te permitirán tener el retiro dorado que te mereces cuando llegue el momento de tu jubilación.