3 Min de lectura | Las IIC gestionan fondos y recursos procedentes de partícipes con el objetivo de lograr una rentabilidad. Pueden ser financieras o no financieras, y en forma de fondo de inversión o de sociedades de inversión. Te lo contamos.

Las Instituciones de Inversión Colectiva (IIC, por sus siglas), son vehículos de inversión que gestionan fondos, bienes o derechos de sus partícipes con el objetivo de lograr una rentabilidad. El rendimiento logrado depende del resultado colectivo, y pueden ser fondos o sociedades. A continuación, explicamos las principales características de estos mecanismos.

¿Qué tipos de IIC hay?

Según establece la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco), las IIC “tienen por objeto la captación de fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos, financieros o no, estableciéndose el rendimiento del inversor en función de los resultados colectivos”. Las formas jurídicas más habituales de las IIC suelen ser los fondos de inversión, como los que comercializa MAPFRE, o las sociedades de inversión.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son IIC carentes de personalidad jurídica de base fiduciaria, ya que constituyen un patrimonio colectivo. Estos vehículos de inversión cuentan con un representante legal o gestor que debe encargarse de su administración. Esta sociedad gestora ejerce la facultad de dominio, pero no es la propietaria.

Sociedades de Inversión

Son firmas que adoptan la forma de sociedad anónima, con el mismo objetivo que describe Inverco. El consejo de administración, la junta general o los propios estatutos sociales pueden decidir que la gestión de los activos, en totalidad o de forma parcial, se encomiende a otra u otras Sociedades Gestoras de Instituciones de Inversión colectiva (SGIIC).

Operaciones que desarrollan las IIC

Manos sobre un papel con lupa y calculadora

Las IIC realizan, principalmente, tres grandes operaciones que marcan su actividad de inversión.

Captación

La captación de recursos de los inversores es la primera operación que debe realizar una IIC para desarrollar su actividad. Éstos pueden ser individuales (personas físicas) o institucionales. Con los fondos captados de un determinado volumen de partícipes, los gestores del fondo o de la sociedad de inversión pueden gestionarlos y buscar la obtención de un rendimiento, financiero o no financiero.

Gestión

Los recursos logrados en la fase de captación deben ser gestionados. Las IIC pueden invertir en una amplia variedad de activos, que pueden tener un carácter financiero o no financiero. El objetivo de inversión es el que marca la clase de cada institución.

Reparto de beneficios

Los resultados colectivos de la gestión de los fondos captados se repartirán de forma proporcional entre los partícipes, atendiendo a su porcentaje de los recursos totales o a su peso en el accionariado.

Tipos de IIC

En función de su naturaleza, podemos dividir las IIC en dos categorías

Financieras

  • Fondos de inversión:
    • Renta fija
    • Renta Variable
    • Mixtos
    • Monetarios
    • Garantizados
    • Fondos de Fondos
    • Fondos de Inversión Libre (hedge funds)
  • Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Se rigen por la Ley de Sociedades de Capital y habitualmente cotizan en Bolsa. Los recursos se dividen en acciones que suscriben los partícipes. Para constituirlas, se debe desembolsar un capital mínimo de 2,4 millones de euros y están gravadas al 1%.

No financieras

  • Fondos de Inversión Inmobiliaria. Invierten principalmente en activos inmobiliarios para el alquiler.
  • Sociedades de Inversión Inmobiliaria. Son IIC en forma de sociedad anónima que deben tener un patrimonio mínimo de nueve millones de euros. Representan un modelo similar al de los Real Estate Investment Trust (REIT) de Reino Unido.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE