4 Min de lectura | La edad media de los trabajadores españoles envejece, y se prevé que en cinco años lo haga a un ritmo más acelerado, un hecho que podría poner en riesgo la productividad del país.

La edad media de los trabajadores crece a ritmos agigantados, tal y como se desprende de los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Desde finales de los años 70 del pasado siglo, la población española ha ido aumentando gradualmente su nivel de envejecimiento. Esta realidad se explica por varios factores: el descenso de la natalidad, el incremento de población de edad adulta y el aumento de la esperanza de vida.

Según las cifras del INE, en lo que respecta a nacimientos, en el primer semestre de 2020 su número se redujo un 4,2 por ciento, mientras que el de defunciones aumentó un 19,6 por ciento. El crecimiento vegetativo de la población presentó un saldo negativo de 94.326 personas durante la primera mitad del año. Referente a la esperanza de vida al nacer, los datos correspondientes a 2019 la establecen en 83,58 años (hombres: 80,86 y mujeres: 86,22). Hace diez años, solamente, estaba en 81,66 años.

Edad media de los trabajadores

Hombre y mujer consultando una carpeta de documentos en la calle

Este imparable ritmo de envejecimiento de la población en general está transformando, como no podía ser de otra manera, el mercado de trabajo porque las empresas necesitan gestionar plantillas más maduras.

El número de mayores en la población activa aumenta, mientras que el número de jóvenes sigue decreciendo. A finales de 2020, la edad media de los trabajadores en España se situó en los 43,26 años.

Las previsiones tampoco son muy alentadoras porque se espera que la tendencia se mantenga. Para 2028, se prevé que el grupo de mayores de 55 años crecerá otro 20,5 por ciento, en tanto que el número de jóvenes descenderá un 15,3 por ciento.

Consecuencias

Desde distintos foros se ha planteado la preocupación por el asunto del envejecimiento y el trabajo.

Si nos fijamos en las pensiones, el panorama es incierto y poco favorable. Por eso, más que nunca, conviene contar con un respaldo económico para afrontar con holgura el retiro laboral, como los Planes de Pensiones MAPFRE, una forma de ahorro segura que se adapta a los cambios que precises en cada momento. Además, en caso de que lo necesites, podrás recibir tus ahorros antes de lo previsto.

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Pero esta realidad no es solo un problema para el cobro de las pensiones. También afectará negativamente a las empresas y, por ende, a la productividad de todo el país, ya que el avance de la digitalización de la economía está relacionado con los trabajadores más jóvenes.

Es cierto que, en algunos casos, ciertas facultades físicas y mentales pueden declinar con el paso de los años, pero eso no significa que los trabajadores de más edad desempeñen inexorablemente las tareas peor que los más jóvenes, o que su rendimiento disminuya a medida que aumenta la edad. En determinados sectores, el desempeño de tareas que exigen un alto nivel de destreza, experiencia y necesidad de toma de decisiones no disminuye con la edad, sino que, incluso, puede mejorar.

Por otra parte, como aspecto positivo de los trabajadores de más edad, está comprobado que presentan índices más bajos en cuestiones como absentismo, accidentes o rotación, que los trabajadores más jóvenes.

¿Qué medidas se pueden tomar?

Entre las preocupaciones que se manifiestan con relación a los trabajadores de más edad, podemos destacar con carácter general las siguientes:

Es necesario desarrollar sistemas de trabajo que ayuden a las personas de más edad a ejercer eficazmente sus capacidades.

La amortización de puestos de trabajo, que es lo que se ha hecho hasta ahora, no es positiva porque afecta y perjudica:

  • Al trabajador que pierde su trabajo y ve mermados sus ingresos.
  • A la empresa que pierde unos recursos humanos que poseían experiencia e importantes conocimientos acumulados.
  • A la propia sociedad que tendrá que afrontar costes socioeconómicos cuantiosos para pagar desempleos y prejubilaciones.
  • Tampoco es bueno por la imagen negativa que se transmite de la gente mayor, como personas gravosas para la sociedad y que no aportan nada.

Para prevenir y afrontar el cambio en las habilidades de las personas mayores, es importante organizar la formación continua en el empleo con la cual se puede mitigar o, cuando menos, retrasar el deterioro de algunas habilidades.

Asimismo, se hace necesario rediseñar los puestos de trabajo o reasignar las tareas de forma que se adapten a las características de los trabajadores de más edad para que puedan seguir manteniendo una carrera laboral productiva.