La pensión no contributiva para las amas de casa es la principal mejora de este sector relegado al olvido. Pero para acceder a ella, hay que cumplir unos requisitos imposibles.

La valoración del trabajo doméstico que han ejercido siempre las amas de casa es un tema de debate que viene de antiguo. A esta actividad se han sumado, actualmente, muchos hombres empujados por el cambio de modelo familiar, la crisis económica, la precariedad del empleo, etc. España es el tercer país europeo, por detrás de Gran Bretaña y Alemania, en el que más hombres se convierten en amos de casa.

Las amas de casa y su impacto en el PIB

A primera vista, puede parecer que este trabajo no representa nada para el conjunto de la economía española. Pero hace años el Instituto Nacional de Estadística (INE) realizó un estudio teórico sobre el impacto del trabajo de las amas de casa en el PIB nacional en el supuesto de que ese trabajo fuese remunerado. ¿Qué valor económico tiene el trabajo de las amas y amos de casa cuando limpian su hogar, preparan la comida familiar, cuidan de los mayores, lavan y planchan la ropa, explican las tareas escolares a sus hijos, les llevan al colegio, etcétera? Las conclusiones fueron sorprendentes. Tal producción suponía más del 27 por ciento del PIB nacional.

    Sin embargo, esas personas no tienen acceso a prestaciones de derechos sociales ni a una remuneración. Parece, pues, justo que quienes se dedican a realizar las tareas domésticas y cuidar a su familia que, por otra parte, ya se ha visto que es un trabajo que repercute en la economía del país, deberían tener cubiertas ciertas contingencias, al menos la de obtener unos ingresos cuando por la edad ya no se puede continuar trabajando.

    Reconocimiento de su trabajo

    Se han dado ya algunos pasos para reconocer a las amas y amos de casa españoles su derecho a ser reconocidos como trabajadores.

    En el año 2011, el Tribunal Supremo dictó una sentencia en un caso de divorcio en régimen de separación de bienes reconociendo que un ama de casa tenía derecho a percibir una compensación por haber contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa, sin que fuera necesario que se hubiera producido un  incremento patrimonial del otro cónyuge.

    Esta sentencia no resultó, sin embargo, satisfactoria, porque deja fuera de sus efectos a las mujeres divorciadas que se casaron en régimen de bienes gananciales y las acogidas al derecho foral.

    Beneficios por cuidado de hijos

    La Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de la Seguridad Social que modificó determinados preceptos de la Ley General de la Seguridad Social de 1994, introdujo importantes innovaciones en el régimen jurídico de algunas prestaciones de la Seguridad Social.

    Entre estas innovaciones, en el capítulo II están algunas previsiones específicas que amplían los beneficios por cuidado de hijos o menores, para aquellos padres trabajadores por cuenta ajena que hayan dejado de trabajar o hayan agotado sus subsidios por desempleo con obligación de cotizar, concretándose en dos medidas en particular: protección en las situaciones de interrupción de la cotización en los supuestos de nacimiento o adopción de hijos o acogimiento de menores y ampliación de los períodos considerados como cotizados en los casos de excedencia por cuidado de hijos o menores acogidos, que se hayan producido entre los nueve meses anteriores al nacimiento, o los tres meses anteriores a la adopción o acogimiento y la finalización del sexto año posterior a esta situación. De estos beneficios puede disfrutar cualquiera de los progenitores, adoptantes o acogedores y en caso de controversia entre ellos, se reconocerá el derecho a la madre.

    Pensión no contributiva para las amas de casa

    Por otra parte, las personas dedicadas al trabajo doméstico en sus hogares tienen derecho a una pensión no contributiva de jubilación aunque no hayan cotizado nunca a la Seguridad Social o no hayan trabajado los quince años necesarios para poder percibir una pensión contributiva. Pero deben reunir una serie de requisitos:

    • Para el presente año de 2018, la persona solicitante no debe estar percibiendo rentas o ingresos superiores a 178,60 euros anuales. Este límite puede verse ampliado dependiendo del número de personas con las que se conviva y del grado de parentesco que tenga con ellas.
    • Además, debe tener cumplidos 65 años o más en el momento de la solicitud.
    • Debe estar residiendo en territorio español y haberlo hecho al menos durante 10 años – de los cuales al menos dos han de haber sido consecutivos– comprendidos entre los dieciséis años y la fecha en que ya pueda cobrar la pensión.

    Para este año 2018, se han previsto las siguientes cuantías a percibir por los beneficiarios de una pensión no contributiva de jubilación o invalidez:

    • 294,65 euros anuales, pensión mínima.
    • 178,60 euros anuales, pensión máxima.

    Las pensiones no contributivas se financian con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y su reconocimiento corresponde a las Comunidades Autónomas y al IMSERSO. En el caso de Ceuta y Melilla corresponde exclusivamente al IMSERSO.

    Como complemento, los Planes de Pensiones MAPFRE permiten fórmulas de ahorro para proteger la jubilación adaptándose a las diferentes situaciones económicas y personales que ostente cada persona a lo largo de una vida.