El mercado continuo es un concepto que se encuentra detrás de los mercados de valores, donde se realizan las negociaciones bursátiles de activos financieros. Se trata de un sistema informatizado desde donde se pueden comprar y vender títulos y acciones de las principales bolsas españolas (Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia).

Este mercado secundario se encarga de interconectar las cuatro bolsas anteriores, de tal modo que permite la negociación de los valores más cotizados durante un amplio horario. La agenda de operaciones está programada entre las 9 de la mañana y las 17:30 de la tarde. A esto se suma una subasta de apertura entre las 8:30 y las 9, y una subasta de cierre entre las 17:30 y las 17:35.

¿Cómo funciona el mercado continuo?

Las cuatro bolsas de valores tienen su propio reglamento de funcionamiento como mercados secundarios oficiales. Sin embargo, todas operan bajo la misma organización que es el BME (Bolsas y Mercados Españoles) y están interconectadas de forma directa a través del mercado continuo, conocido como SIBE (Sistema de Interconexión Bursátil Español).

Por su parte, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se encarga de supervisar el mercado continuo. No obstante, Iberclear es la empresa que realiza las funciones de liquidación y compensación.

Gracias a la organización de todos estos entes, cualquier compañía puede cotizar en las cuatro bolsas de valores españolas al mismo tiempo. Según los objetivos, también es posible hacerlo solo en dos o tres, e incluso en una.

Para no confundir el mercado continuo con el Ibex 35, es preciso aclarar que este último hace referencia al índice donde se incluyen las 35 empresas del mercado continuo que destacan por presentar un volumen de negociación más alto.

En el mercado continuo, las reglas básicas de negociación son las siguientes:

  • La prioridad se concede a las órdenes que contengan el mejor precio, es decir, que sea el más alto en compras y el más bajo en ventas.
  • Cuando el precio es el mismo, las primeras órdenes tienen preferencia sobre las que se introducen posteriormente.

¿Cómo se organiza el mercado continuo?

El mercado continuo, tal como se conoce en la actualidad, comenzó a operar en el año 1989. El hecho de conectar las principales bolsas españolas deriva en que las negociaciones se puedan realizar como si se tratara de una única bolsa, aunque cada una mantiene su forma de organización particular.

A pesar de esta agrupación, el mercado continuo se divide a su vez en 5 secciones:

  • Mercado general: en este operan las empresas que cotizan en las cuatro bolsas de valores y representa alrededor del 98 por ciento del total de operaciones bursátiles.
  • Mercado alternativo: se trata de un mercado pensado para las pequeñas empresas que tienen un alto crecimiento pero que no cumplen con los requisitos exigidos por el mercado general.
  • Mercado de bloques: este espacio está reservado para las operaciones de gran volumen que van desde los 50.000 hasta los 500.000 euros.
  • Latibex: a través de esta sección, los inversores europeos pueden acceder a las acciones de las empresas latinoamericanas. Se garantiza que las cotizaciones se realizan en euros para eliminar el riesgo de divisa.
  • Exchange Traded Funds (ETF): se traduce por fondos de inversión cotizados.

Aunque el mercado continuo nació con solo 5 empresas cotizadas, en la actualidad es la plataforma que utilizan los brókeres para gestionar las inversiones. Con este sistema desaparece la popular imagen de los corros donde los valores se negociaban de viva voz en pro de una información que se muestra en tiempo real a través de un canal electrónico.

Las cotizaciones en el mercado continuo son una forma de incrementar los ahorros, al igual que sucede con los Planes de Pensiones MAPFRE. En función del perfil de inversor, se puede elegir un producto u otro para invertir en renta fija, variable o mixta, tanto pública como privada.

Revisado por MAPFRE