Cada año con la elaboración de la declaración de la renta los españoles deben hacer frente al pago de impuestos anual. Además de estos que son los que gravan el IRPF, en nuestro día a día nos encontramos con multitud de impuestos al consumo que todos pagamos. Estos son  un gravamen adicional al precio del producto y su recaudación va a parar a las arcas del estado.

¿Qué son los impuestos?

Los impuestos están presentes en tu vida cotidiana y estos están regulados por ley. En la mayoría de las constituciones de los países democráticos se incluye la obligación de todos los ciudadanos de contribuir con el objetivo de sostener el gasto público del país.

Además de esta obligación se reconoce al Estado la potestad de poder crearlos y modificarlos. En las constituciones también vienen recogidos los tipos de impuestos y los niveles de descentralización de los mismos, es decir, en un país como el nuestro podrás encontrar tributos generales que se aplican por igual en todo el territorio o impuestos y tributos por Comunidades Autónomas, por provincias o por municipios. La definición de qué impuestos se cobran por parte de cada una de estas instituciones viene marcada por las competencias proporcionadas por el Estado a cada una de ellas.

Los impuestos, por tanto son un pago que realiza cada uno de los ciudadanos de un país sin recibir nada en concreto a cambio. Es decir, con el pago de los impuestos se contribuye al sostenimiento de los gastos públicos en general: educación, sanidad, cultura…. Pero la persona que aporta dinero con el pago de sus impuestos no percibe un porcentaje concreto de los gastos públicos derivados por estas actividades.

¿Para qué sirve pagar impuestos?

Enfermero empuja una camilla por el pasillo de un hospital

Es posible que estés pensando que los impuestos son injustos y que con ellos estás contribuyendo a perder poder adquisitivo. Estos han sido creados como un medio solidario de sostenimiento del gasto público, con ellos se pagan escuelas, profesores que imparten clases en ellas, hospitales y profesionales sanitarios…, un largo etcétera de servicios y personal al que el ciudadano puede acceder de manera gratuita.

Por tanto, los objetivos que tiene pagar impuestos se pueden dividir en tres grupos:

  • Sostenimiento del gasto público: este es su principal objetivo. Mediante la recaudación de impuestos el Estado cubre los gastos derivados de distintas partidas destinadas a dar un servicio al ciudadano.
  • Pago en función de la capacidad económica: los más ricos son los que deben pagar más impuestos. Son los que tienen que aportar más proporción de su renta a esta partida.
  • Busca la eficiencia económica: para ello se busca gravar algunas actividades o bienes de consumo que pueden causar perjuicios sobre otro grupo de personas que no participan en dicha actividad. Por ejemplo, el impuesto sobre el tabaco se aplica a las personas que compran una cajetilla. La decisión de fumar sabiendo las consecuencias que tiene es voluntaria y esa persona ha decidido realizarla perjudicando a las personas que están a su alrededor, y que no quieren fumar pudiéndoles causar enfermedades graves de tipo respiratorio o cáncer.

A pesar de que estos son los objetivos planteados, no siempre se consiguen y en muchas ocasiones el Estado no es capaz de sostener el gasto público con la recaudación de impuestos debido a que el gasto es mucho mayor que los ingresos que se obtienen por esta vía.