3 Min de lectura | La salida de España del euro –“Spexit”- implicaría, entre otros, el lanzamiento de una nueva moneda. La amenaza sobre la solvencia del país, cuya deuda pública rebasa ya el 120% del PIB, sería un problema tanto para el Estado, como para las empresas.

La salida de España de la Unión Europea (UE) y, por extensión, de la disciplina monetaria de la zona euro -el denominado como “Spexit”- implicaría, inmediatamente, el cambio de divisa y la pérdida de los beneficios económicos y sociales comunitarios.

El país sufriría consecuencias negativas tras su salida de la UE, ya que perdería otras ventajas como la libre circulación de personas entre los países o los privilegios del mercado común. Además, el pasivo soberano español dejaría de contar con el respaldo del Banco Central Europeo (BCE) en todas las operaciones de endeudamiento y habría fugas puntuales de capitales al principio.

Cambios económicos

Sede del BCE en Fráncfort

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La salida de la disciplina del euro implica cambios a nivel económico, social y político. Detallamos algunos de ellos.

Divisa nueva

El “Spexit” implicaría, inmediatamente, que España dejaría de utilizar el euro como divisa y tendría que acuñar una nueva moneda. En este caso, el país podría recuperar la peseta, por ejemplo. Cuando se produjo el traslado al euro, recordemos que el tipo de cambio de una unidad de la moneda actual se fijó en 166,386 pesetas, pero los economistas calculan que la nueva divisa española sufriría una devaluación de, como mínimo, el 15%.

Pérdida del “paraguas” del BCE

La salida de nuestro país de la disciplina monetaria del euro implicaría que la deuda pública de nuestro país dejaría de estar protegida por el BCE. Esto es un problema real, pues España tiene mucho volumen de pasivo soberano (120% del PIB, 1,345 billones de euros a cierre de 2020) que debe refinanciar con emisiones de títulos nuevos todas las semanas.

El principal comprador de la deuda española es el organismo emisor y regulador bancario del euro, a tipos de interés históricamente bajos. Si España sale del euro, perderá al principal “cliente” de su deuda y deberá buscar nuevos compradores. El precio que deberá pagar a estos inversores será mucho más elevado que el actual -el interés de los bonos a 10 años cotiza actualmente en el 0,42%, niveles históricamente bajos-, gracias al respaldo del BCE.

Si la deuda soberana, teóricamente la más segura de un país, sufre en los mercados, el pasivo de las empresas también sufrirá pérdidas de demanda por parte de los inversores. Y la financiación que obtengan, será más cara.

Fuga de capitales

A diferencia de Reino Unido, que, en el escenario del Brexit, tiene un banco central propio -el Banco de Inglaterra- y nunca ha utilizado la moneda única, nuestro país tendría que reconfigurar el Banco de España para que asumiera las funciones que hoy lidera el BCE. La fuga de capitales, especialmente en los primeros momentos, sería intensa, ya que los inversores abandonarían los intereses en nuestro país en búsqueda de divisas más seguras y fiables.

Cambios sociales

Si España sale del euro, perdería la libertad de circulación de personas en todos los territorios de la UE sin la necesidad de contar con un visado. Además, los títulos académicos no serían reconocidos por defecto en los países europeos, por lo que habría que convalidarlos. Desaparecerían las becas Erasmus, y los ciudadanos españoles perderían, asimismo, los privilegios de la atención médica en toda Europa.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE