///¿Podríamos sufrir otra fase de la crisis financiera?

¿Podríamos sufrir otra fase de la crisis financiera?

3 minutos | Los expertos de la ONU han hecho pública su preocupación por las economías en desarrollo y en el posible impago de sus deudas soberanas, que podrían resultar en una presión insoportable sobre el sistema financiero mundial.

Quienes afirman con seguridad que lo peor de la crisis ya ha pasado pueden estar equivocándose estrepitosamente, y es que el último informe anual que recoge lo analizado en la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo pone de manifiesto la posibilidad de que estemos entrando en una nueva fase distinta que podría poner otra vez en jaque a la economía mundial.

La crisis de 2088: causas y consecuencias

La crisis que comenzó en 2008 supuso un mazazo al orden global que costó el debilitamiento de las mayores economías internacionales y que, especialmente, se cebó con el sector bancario, el cual había aprovechado su situación privilegiada para llevar a cabo acciones muy alejadas de lo que se consideran “buenas prácticas”.

Debido a los préstamos interbancarios y a una entretejida economía global, la quiebra de bancos estadounidenses como Lehman Brothers, con origen en la concesión desaforada de hipotecas subprime, produjo un efecto dominó que acabó por afectar a la mayoría, si no a su totalidad, de los países desarrollados. Las consecuencias que provocó esta gran recesión aún son visibles: altas cuotas de desempleo, una precarización laboral y un aumento de la desigualdad social como nunca se ha registrado antes en la historia, concentrando la riqueza mundial en las manos de apenas unos pocos.

La gravedad de la crisis obligó a los gobiernos de las economías más potentes del mundo a tomar partido y a definir la solución que diese por terminada esta crisis de deuda mundial. En esta línea, y especialmente suscritas por los países de la eurozona, se establecieron las políticas de austeridad, que ya contaban con un precedente fallido en otras economías como la argentina, y que fueron especialmente duras con los países mediterráneos, en concreto con Grecia.

Fue el país heleno precisamente el que más debilidades estructurales presentaba y, pese a la victoria de Syriza, un partido contrario a la Troika que llevó a votar “no” a las políticas europeas en referéndum nacional, ha sido el perceptor de hasta tres rescates financieros para poder salvar su economía. Estos han sido tres programas de asistencia que saldrán caros al pueblo griego, con la privatización de los poderes públicos y la sumisión de parte de la soberanía nacional a las políticas de recortes, “ajustes” y austeridad de la Troika.

Los motivos que pueden llevar a otra crisis financiera

Todo esto ha llevado a una situación de debilitamiento, tremendamente vulnerable ante una nueva fase de la crisis financiera: no solo han sido Estados Unidos y Europa los únicos que han notado los efectos, y es que, según Naciones Unidas, puede ser que lo peor esté aún por llegar, a pesar de los ajustes aprobados por los principales gobiernos.

¿Y cómo hemos llegado a este punto? Desde 2009, el crédito tan barato, las compras de activos de los bancos centrales de las economías desarrolladas, y los propios flujos financieros han propiciado un apalancamiento de las economías de países en desarrollo que ha cristalizado la fragilidad de sus sistemas financieros.

Los beneficios de las reestructuraciones de deuda que se llevaban a cabo en épocas de bonanza económica, como en la década de los 90, han terminado por desaparecer, y esto, junto a la desaceleración del comercio en los países más ricos, ha llevado a una situación  de estancamiento, sobre todo para las naciones exportadoras de materias primas, cuyo crecimiento se ve ahora amenazado por la desaparición del capital inversor del que venían gozando hasta ahora. Esta salida del capital puede llevar a que los países en desarrollo no puedan pagar sus deudas, con catastróficas consecuencias para una economía mundial aún en vías de recuperación.

Las Naciones Unidas han advertido a los principales mandatarios del globo la gravedad de una nueva fase de la crisis financiera y han urgido a los gobiernos a tomar medidas en el asunto. A nivel individual, una de las mejores opciones es al de asegurarse un futuro con un Plan de Pensiones MAPFRE, que ofrecen, a través de un ahorro cómodo y sistemático, el sacar el mayor partido a nuestros esfuerzos.

2020-05-03T13:08:22+02:0016 noviembre, 2016|

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