3 Min de lectura | Es muy importante conocer cómo se deben declarar las subvenciones en el IRPF. Pese a que la percepción de una ayuda por parte de la administración pública siempre es una buena noticia, según la modalidad tiene unas consideraciones fiscales diferentes. Aquí lo explicamos.

Cuando un beneficiario recibe una ayuda económica por parte del Estado, las comunidades autónomas o los municipios, siempre es motivo de regocijo. Sin embargo, es importante saber si es necesario o no declarar estas subvenciones en el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).

Por norma general, este tipo de subsidios tienen como objetivo ayudar a las clases más desfavorecidas, aunque también potenciar los negocios de los autónomos y las empresas. Esto significa que, a grandes rasgos, las ayudas se pueden diferenciar en función de si están relacionadas o no con una actividad económica. Como consecuencia de ello, las consideraciones fiscales son distintas en cada caso.

¿Cómo saber si tiene que tributar una subvención en el IRPF?

En la mayoría de los casos, es preciso declarar las subvenciones en el IRPF, lo que significa que se deben incluir en la declaración de la renta. Para saber si una ayuda está exenta o no, se debe consultar el acuerdo de concesión de la misma donde se especifica el régimen tributario específico.

Tal como establece la Agencia Tributaria, como norma general, todas las subvenciones o ayudas recibidas por personas que no realizan actividades económicas tienen la consideración de ganancias patrimoniales. Esto significa que están sujetas y no exentas en el Impuesto sobre la Renta.

Por su parte, los subsidios que reciben las personas que realizan actividades económicas, pueden tener la consideración de rendimiento de la actividad o de ganancia patrimonial, según el destino de los mismos. Dado que cada ayuda puede tener un tratamiento diferente en el IRPF, se puede consultar el régimen tributario de la subvención recibida en el Servicio de Información RENTA.

Subvenciones que se deben declarar en el IRPF

Algunos ejemplos de ayudas que tributan en la declaración de la renta son:

  • Subvenciones por adquisición o rehabilitación de vivienda habitual: casilla 0299 y 0300.
  • Subvenciones para la reparación de defectos estructurales en la vivienda habitual: casilla 0300.
  • Ayudas para el pago del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles): casilla 0301.
  • Ayudas del Plan PIVE (Programa de Incentivos para Vehículos Eficientes): casilla 0301.
  • Ayudas para instalar rampas y ascensores, aunque sea para mejorar la movilidad: casilla 0301.
  • Ayudas derivadas del Plan Renove de bienes como electrodomésticos, calderas, ventanas, aire acondicionado, etc.: casilla 0301.
  • Renta básica de emancipación: casilla 0303.
  • Bonos culturales que tienen la consideración de ganancia patrimonial: casilla 0304.
  • Subvenciones para sufragar los gastos escolares: depende de cada comunidad autónoma.

Ayudas que están exentas

En estos casos, el contribuyente no está obligado a incluir las subvenciones en la declaración del IRPF. Algunos ejemplos son:

  • Prestaciones públicas extraordinarias y pensiones por actos de terrorismo.
  • Ayudas a los afectados por el VIH.
  • Pensiones por lesiones o mutilaciones sufridas en la Guerra Civil.
  • Indemnizaciones por responsabilidad civil y seguros de accidente.
  • Indemnizaciones por despido o cese del trabajador.
  • Pensiones por incapacidad permanente de los funcionarios.
  • Becas públicas.
  • Anualidades por alimentos percibidas por los hijos.
  • Premios literarios, artísticos o científicos.
  • Ayudas económicas a deportistas de élite.
  • Prestaciones por desempleo en pago único.
  • Indemnizaciones por participar en misiones de paz.
  • Rentas obtenidas por trabajos en el extranjero.
  • Prestaciones por entierro o sepelio.
  • Ayudas a colectivos perjudicados en riesgo de exclusión social, en situación de emergencia social, sin escolarización, etc.

Además de los subsidios percibidos, en el IRPF también es posible aplicar interesantes deducciones, como las que ofrecen las aportaciones a un plan de pensiones. Este tipo de productos de ahorro privado permite beneficiarse de una serie de ventajas fiscales y, al mismo tiempo, planificar el futuro de la jubilación.

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