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¿Qué es la economía colaborativa?

3 minutos | ¿Qué tienen en común Airbnb y Uber? ¿Y Blablacar y Wallapop? Cada vez son más los ejemplos que muestran que nuestra manera de consumir está cambiando

La crisis económica ha dado lugar a algunas (pocas) cosas positivas y totalmente innovadoras. La necesidad de encontrar una nueva manera de consumir, aderezada por el auge social de internet y el uso de aplicaciones móviles fáciles e intuitivas, ha afilado el ingenio de muchos consumidores, que buscan alternativas a las grandes economías de mercado, donde el flujo de bienes y servicios era totalmente vertical, del proveedor al consumidor.

Así, se ha vivido una auténtica revolución en sectores con un amplio historial de tradición, como puede ser el alojamiento o el transporte.

Qué es la economía colaborativa

Como su propio nombre indica, la idea general vira alrededor de la colaboración: se trata de un sistema, tanto económico como social, que busca compartir, de múltiples formas, bienes y servicios, poniendo en contacto a las personas, sin intermediarios ni distribuidores.

Es una economía híbrida que permite enlazar personas (y en menor medida, empresas) con un objetivo común, para el que se organizan medios y recursos de manera colectiva y horizontal. Este contacto sería imposible sin las nuevas tecnologías de la información, por lo que internet juega un papel fundamental en el desarrollo de la economía colaborativa y así lo han sabido ver algunas iniciativas, hoy en día bien asentadas, como Uber o Blablacar.

Además, precisamente para que se den esas relaciones horizontales, las fronteras y las diferencias entre “productores” y “consumidores” se van diluyendo, dando lugar a una comunidad cuyos miembros utilizan plataformas y espacios colectivos (como el coworking) para alcanzar su fin.

Consumo colaborativo

De esta manera, el consumo colaborativo aparece como un circuito de productos y servicios en el que los usuarios comparten, intercambian, comercian, alquilan, cogen prestado o traspasan la propiedad de determinados bienes.

Este es el caso de los programas P2P (peer-to-peer en inglés, que significa entre iguales), cuyo precedente vino marcado por la aparición de Napster, un programa para compartir archivos de música en internet y que supuso una innovadora forma de entender el consumo a nivel mundial, y que acabó cerrando por entrar en conflicto con los derechos de autor.

Incluso quince años después de su clausura, su huella sigue estando hoy vigente, siendo el origen de muchos ejemplos de consumo colaborativo que hoy usamos.

¿Cuáles son los factores de la economía colaborativa?

Por supuesto, la gente. Como en cualquier otra economía, las personas son indispensables, ya que son las productoras y consumidoras de todo proceso económico. Lo que precisamente hace la economía colaborativa es empoderar a los usuarios permitiéndoles, de manera muy sencilla, comprar o vender, usar o alquilar, aquellas cosas que pueden ser compartidas.

Muchas de estas cosas se comparten por falta de uso, ya sea permanente o temporal. Para el primer caso, encontraríamos Wallapop, una plataforma de interfaz sencilla y dinámica, en la que los usuarios comparten de manera directa entre ellos artículos que ponen a la venta o intercambian, sin necesidad de distribuidores ni intermediarios: tan sólo vendedor y comprador.

Para el segundo caso, Airbnb es altamente útil para sacar un rédito a esas casas que no vamos a habitar un verano, por ejemplo, o esas habitaciones que nos sobran en casa, y que no nos importa compartir con turistas y visitantes. De esta manera, se redefine el concepto de consumo desacerbado al que nos veíamos abocados.

Conciencia social

Y así llegamos al segundo punto: la conciencia social. La crisis ha puesto de manifiesto que el modelo productivo no funciona para todos, y muchas personas han visto limitados sus recursos, por lo que deshacernos con cosas infrautilizadas puede ser una buena manera de ahorrar algún dinero, además de contribuir a un consumo más responsable y sostenible.

¿Por qué dos personas que van al mismo destino no comparten el mismo coche, ahorrando así dinero y combustible? Así nació Blablacar, una plataforma que pone en contacto a conductores y pasajeros que quieren desplazarse en la misma dirección, compartiendo así gastos y recortando de manera drástica el consumo.

Y así, nace también la última de las plataformas que aglutina precisamente todas las que van orientadas a viajar: se trata de Wonowo, un metabuscador que nos permite reservar alojamiento, transporte y ocio en las plataformas ya existentes de economía colaborativa.

Si estamos pensando en realizar un viaje de turismo responsable, Wonowo es una estupenda opción, como también lo es estar protegidos en todo momento: con los Seguros de Viaje MAPFRE estaremos en las mejores manos, sin tener que preocuparnos por nada más que por disfrutar de nuestra aventura.

2020-03-24T18:52:40+02:0020 mayo, 2016|

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