3 Min de lectura | La ratio de autonomía financiera mide la independencia de una empresa respecto de sus acreedores. La fórmula para calcularla relaciona los fondos propios de la compañía con su pasivo total, a largo y a corto plazo, para analizar su solvencia y su capacidad de endeudamiento.

Una de las claves para el buen funcionamiento de una empresa es que tenga poca dependencia financiera de sus acreedores. La ratio de autonomía financiera mide específicamente esta independencia y expresa la relación de los fondos propios -patrimonio o capital- con la deuda de la sociedad.

Dicho de otra forma, analiza la capacidad de endeudamiento de la compañía y su resiliencia ante hipotéticos escenarios de contracción económica. A continuación, detallamos exactamente qué es y cómo se mide la autonomía financiera en el ámbito corporativo.

¿Qué mide?

La ratio de autonomía financiera, como hemos explicado anteriormente, analiza la independencia de una compañía respecto de sus acreedores. Para ello, busca determinar el peso de los fondos propios respecto a la deuda. De esta forma, podremos saber qué capacidad de endeudamiento tiene la empresa. Cuanto mayor sea el resultado de la fórmula que explicaremos a continuación, en términos generales, mayor resiliencia tendrá la sociedad.

Fórmula

Para calcular la ratio de autonomía financiera de una empresa, dividiremos los fondos propios entre el total de deuda de la empresa -corto y largo plazo-.

Ratio de autonomía financiera = fondos propios / pasivo total

Apliquemos la fórmula con un ejemplo de una empresa X. Imaginemos una compañía que cuenta con fondos propios -una vez restado el pasivo– de 4.350.000 euros (4,35 millones) y un endeudamiento total de 2.460.000 euros (2,46 millones).

Si aplicamos la fórmula, obtenemos como resultado una ratio de 1,77. Esta cifra refleja que, una vez pagada la deuda, la empresa podría contar con fondos propios suficientes como para seguir operando e invirtiendo.

Además, podría -y quizá debería- endeudarse algo más, sin perjudicar su solvencia económica, para poder desarrollar todo su potencial de crecimiento y explotar el efecto multiplicador del endeudamiento.

En el caso de otra empresa Y, cuyos fondos propios ascienden a 6.540.000 euros (6,54 millones) y cuyo pasivo es de 9.890.000 euros (9,89 millones), observamos que la ratio de autonomía financiera es de 0,66. Esto significa que los fondos propios no son suficientes como para asumir el pago del endeudamiento y que la capacidad de acceso a nueva financiación es limitada.

En situaciones de debilidad económica, como es el caso de la crisis de la Covid-19, esta compañía podría sufrir para poder mantenerse independiente.

Niveles óptimos

Según las estimaciones de los analistas, la horquilla óptima de la ratio de autonomía financiera se sitúa entre 0,8 y 1,5. Por debajo de esos niveles, la empresa se puede exponer a una crisis de deuda, mientras que, por encima de 1,5, la compañía puede no estar aprovechando al máximo su capacidad de crecimiento basada en el efecto multiplicador de la deuda.

La autonomía financiera resulta clave para que la empresa cuente con margen de maniobra en escenarios de contracción de los ingresos. Si una compañía sufre una pérdida de facturación que dificulte su capacidad de devolución de la deuda, debe poder contar con recursos propios suficientes para poder atender sus obligaciones financieras.

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Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE