3 Min de lectura | Las ratios de solvencia pueden analizar la capacidad de la empresa de pagar sus obligaciones financieras tanto a largo como a corto plazo. Estos indicadores se utilizan para analizar la fortaleza de una compañía, la solidez de su estructura de endeudamiento y si es capaz de abonar sin dificultades sus deudas.

Las ratios de solvencia de una empresa expresan la capacidad que tiene la compañía para hacer frente a su deuda, tanto a corto, como a largo plazo. A continuación, explicamos qué expresa el coeficiente de solvencia, cómo se calcula y para qué se usa la ratio de solvencia técnica en el ámbito corporativo.

Definición de la ratio

Las diferentes ratios de solvencia, que detallaremos más adelante, representan algunas de las principales medidas de riesgo financiero en el análisis fundamental de una compañía. En definitiva, expresan la fortaleza de una empresa para asumir sus obligaciones financieras (pagar sus deudas) en función de sus principales indicadores y de sus recursos propios.

No obstante, no son infalibles y debemos tener en cuenta otros indicadores, como el fondo de maniobra o la ratio de tesorería, por ejemplo, si queremos tener una imagen más completa de la salud financiera de la sociedad.

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A corto plazo

Estas ratios resumen la capacidad de una empresa de asumir, sin graves problemas financieros, las deudas a corto plazo. Hay dos formas de calcularla, en función del indicador que utilicemos:

  • Ratio corriente: tomando como referencia el balance de la compañía, comparamos el activo corriente -o activo circulante- con el pasivo corriente -o exigible a corto plazo-.

Ratio corriente o de Solvencia =Activo circulante / Pasivo exigible a largo plazo

  • Prueba ácida: en esta ratio, muy similar a la anterior, al activo corriente le restamos la partida de existencias o inventarios. La fórmula es la siguiente:

Prueba ácida = Activo circulante – existencias / pasivo exigible a corto plazo

A largo plazo

Estos indicadores analizan la capacidad de una empresa de asumir sus obligaciones y su endeudamiento a largo plazo. Son muy relevantes para analizar la evolución de la compañía, especialmente si también incluimos en el análisis las ratios de rentabilidad (ROI o ROE, por ejemplo). Detallamos algunas de las más utilizadas (hay más):

  • Ratio de Deuda Total: resulta sencilla de calcular, ya que compara el pasivo total (activo total menos el patrimonio neto) con el activo total. En teoría, y en términos generales, cuanto mayor sea el activo y menor el pasivo, mejor estado de salud de la compañía refleja. Cuanto más bajo sea el resultado de esta ratio, mejor.

Deuda total = Activo total menos patrimonio neto / Activo total

  • Deuda a largo plazo: compara el pasivo no corriente -la deuda a largo plazo- con el patrimonio neto. Cuanto menor sea esta ratio, mejor.

Deuda a largo plazo = deuda a largo plazo / deuda a largo plazo + patrimonio neto

  • Deuda neta / Ebitda: esta ratio explica la capacidad de la empresa para devolver la financiación en función del comportamiento de los ingresos antes de impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones (Ebitda). En concreto, calcula los años que necesita la empresa para pagar su deuda neta (deuda total menos liquidez, caja y equivalentes).

Deuda neta / Ebitda

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Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE