A la hora de hablar de las tablas de amortización es imprescindible comprender previamente la importancia que este concepto tiene en la administración de cualquier negocio. Se trata de una cuestión que influye directamente sobre la rentabilidad, así como en el pago del IRPF en el supuesto de los autónomos o el Impuesto de Sociedades en el caso de las empresas.

Cuando un trabajador por cuenta propia o una pyme adquiere un activo fijo, su valor va disminuyendo con el paso del tiempo o por el uso. Precisamente dicha depreciación es lo que se conoce como amortización en el sector fiscal y contable, la cual debe quedar reflejada en el registro de la contabilidad. En la anotación se tienen en cuenta los cambios en el precio de mercado y otras reducciones de valor.

¿Qué son las tablas de amortización?

Con las amortizaciones, los costes de una inversión se dividen entre todos los años de vida útil de dicha adquisición. Poniendo un ejemplo práctico, si una empresa compra un ordenador por 1.500 euros que durará 5 años aproximadamente, para amortizar dicho activo se reparte el gasto entre ese periodo.

Esto significa que el proceso de amortización se inicia en el momento de la adquisición y finaliza cuando la suma de las cantidades amortizadas alcanza el valor por el que se compró el activo. En este punto, entran en juego las tablas de amortización para calcular la cantidad que corresponde a cada año.

Se debe tener en cuenta que, a la hora de establecer los periodos de amortización, los autónomos y las empresas no pueden establecer los límites libremente, sino que deben guiarse por lo que establece la Agencia Tributaria. Este organismo público determina diferentes tablas de amortización según las características de cada tipo de negocio y del régimen de estimación que se haya elegido.

En estos listados se especifican los porcentajes y los años de amortización para cada activo, los cuales se van actualizando cada cierto tiempo y se pueden consultar públicamente en la web oficial de la Agencia Tributaria.

¿Es posible amortizar libremente algún activo?

La ley ofrece cierta libertad para amortizar libremente en determinados casos, como por ejemplo en los negocios de reducida dimensión. Además, también aplica a algunos elementos del inmovilizado material e intangible, siempre que no supere el valor de 300 euros hasta el límite de 25.000 euros en todo el periodo impositivo.

Lo importante es saber qué bienes se deben amortizar fiscalmente y cuáles otros se pueden incluir como un gasto de forma directa. Para ello, es indispensable contar con asesoramiento profesional que se encargue de realizar todos los trámites según lo que suponga más beneficioso.

¿Cómo influye la amortización en la declaración de la renta?

Las amortizaciones son uno de los puntos clave para los autónomos a la hora de presentar la declaración de la renta. En este sentido, las inversiones realizadas no se pueden incluir en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de un único año, sino que a cada periodo corresponde la cantidad que establezcan las tablas de amortización publicadas por la Agencia Tributaria.

Según el tipo de inversión y la actividad económica, la cuantía varía en cada año. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, la amortización deducible en la declaración de la renta depende del método que aplica en la determinación del rendimiento de su negocio.

Además, si eres socio de teCuidamos, MAPFRE te ofrece el servicio de Declaración de la Renta, con el cual un experto puede Revisar tu borrador, y elaborar y presentar tu declaración de la Renta, sin que salgas de casa”. Infórmate aquí.