Una ETT es una empresa de trabajo temporal que se encarga de contratar a trabajadores para cederlos de forma temporal y mediante un contrato mercantil previo a otras empresas. Por tanto, el empleado cuenta con dos empresas: una, que es la que le contrata (la ETT) y otra, que es en la que presta sus servicios (empresa usuaria). En este punto, surgen las primeras dudas: ¿quién paga al trabajador y a quién tiene que reclamar su salario? ¿cómo se fija el sueldo de la ETT?

Lo primero a destacar es que quien paga al trabajador es la ETT, y por tanto es a ella a la que se debe reclamar el salario. Éste debe ser igual al de sus compañeros de la empresa usuaria, y nunca por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). A esta cifra hay que sumar la parte proporcional de las pagas extras y las vacaciones, en el caso de que el trabajador las tenga prorrateadas, un aspecto del que hablamos más adelante.

Además, según el artículo 11 de la Ley de empresas de trabajo temporal, el trabajador adquiere también las mismas condiciones esenciales que el resto de empleados, esto es:

«Las referidas a la remuneración, la duración de la jornada, las horas extraordinarias, los períodos de descanso, el trabajo nocturno, las vacaciones y los días festivos«.

Durante el trabajo, el empleado cotiza a la Seguridad Social, pudiendo solicitar cuando finalice su contrato las ayudas por desempleo.

Factores en el sueldo de una ETT

Ilustración de una mano sujetando una balanza con un reloj a un lado y monedas y billetes al otro

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Como decíamos antes, el sueldo en la ETT viene determinado por el convenio colectivo de aplicación de la empresa usuaria. Por tanto, el trabajador cobra lo mismo tanto si está contratado por la ETT como si lo está a través de la empresa directamente. El coste que cobra la ETT por su intermediación lo paga la empresa usuaria, no el trabajador.

Para calcular el sueldo de una ETT, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

Categoría profesional

Dado que el sueldo de la ETT viene determinado por el convenio colectivo de aplicación de la empresa usuaria, para calcular el salario hay que ver cuál es la categoría profesional que se tiene según el convenio colectivo y, en base a ello, el salario que corresponde.

En cualquier caso, no puede ser inferior al SMI, que en 2020 está fijado en 900 euros al mes repartidos en 14 pagas.

Pagas extras

Las pagas extras se incluyen proporcionalmente en las nóminas mensuales. Así pues, tomando como ejemplo el SMI, si éste se compone de 14 pagas, el trabajador con contrato por ETT cobrará 1.050 euros al mes.

Indemnización

Como en todo contrato por obra y servicio o eventual, los trabajadores de una ETT tienen derecho a una indemnización de 12 días por año trabajado.

Puesto que el finiquito se conforma de las proporcionalidades de las pagas extras, si éstas han sido prorrateadas dentro del salario, al finalizar el contrato la ETT no adeuda ninguna cantidad al trabajador en concepto de indemnización, ya que ésta ha sido pagada proporcionalmente en cada nómina. Otra cosa sería si el despido se produjera antes de haber finalizado el contrato, en cuyo caso sí tendría derecho a la indemnización.

Sin embargo, el prorrateo es una práctica poco habitual, ya que existen determinados casos en los que el trabajador no tiene derecho a indemnización, como por ejemplo cuando se produce una baja voluntaria o cuando no se ha superado un periodo de prueba.

Vacaciones

Al igual que en el caso anterior, las vacaciones también pueden ser prorrateadas. De hecho, según la legislación actual, las ETT están obligadas a hacerlo.

Hay que tener en cuenta que el trabajador no puede estar más de un año sin haber disfrutado de sus vacaciones, y por tanto no se pueden compensar económicamente si el contrato supera el año.

Por lo tanto, a efectos prácticos un trabajador con contrato por ETT cobrará más al mes que un trabajador contratado directamente por la empresa en su mismo puesto y condiciones. Sin embargo, no tendrá pagas extras, ni vacaciones pagadas (las cobra proporcionalmente cada mes), ni finiquito (ya que éste se compone de las partes proporcionales de los dos conceptos anteriores).

¿Por qué trabajar en una ETT?

Las ETT son una excelente opción para aquellas personas que necesiten cierta flexibilidad y que solo busquen empleo para un tiempo muy determinado. Además, les ofrecen la posibilidad de incrementar su experiencia e, incluso, incorporarse a la plantilla de la empresa usuaria una vez que finalice su relación con la ETT. Para las empresas usuarias, por su parte, este formato les supone un ahorro considerable en la búsqueda y selección de personal.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las ETT, además de no ofrecer mucha estabilidad laboral, pueden privar al trabajador de disfrutar de ciertas ventajas o bonificaciones no salariales que sí disfrutan los empleados de la empresa usuaria, tales como regalos de Navidad, bonos anuales o planes de pensiones como el de MAPFRE.

Por tanto, si se está dispuesto a renunciar a estas ventajas, o si la necesidad de tener un trabajo por un tiempo determinado prevalece sobre lo demás, las ETT ofrecen una interesante alternativa para adentrarse en el mercado laboral.