Crear una startup influye en tu jubilación

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Crear una startup influye en tu jubilación

Las startups están de moda. Aunque el nombre nos remita inmediatamente al sector tecnológico, no se limitan únicamente a él. Nos adentramos en su mundo para ver cómo afecta a la jubilación crear una startup. En primer lugar, antes de […]

Las startups están de moda. Aunque el nombre nos remita inmediatamente al sector tecnológico, no se limitan únicamente a él. Nos adentramos en su mundo para ver cómo afecta a la jubilación crear una startup.

En primer lugar, antes de entrar en materia, cabe recordar qué es una startup. Simplemente, se trata de empresas de nueva creación que presentan grandes posibilidades de crecimiento y un modelo de negocio escalable. Su nombre, concebido en inglés y sin traducción directa, nos hace pensar en los gigantes de Internet que empezaron en un garaje, pero cada día son más los sectores que asumen esta estructura y este “modo de actuar” dentro del entramado empresarial.

Por sus costes de desarrollo menores, las empresas de Internet son el ejemplo más inmediato de startups, tanto dentro como fuera de España. Algunos son: Google, Facebook, Twitter, Tuenti o Privalia. Éstos, como habréis podido deducir, pasaron de ser humildes operaciones a verdaderos titanes con cientos de empleados y beneficios astronómicos. Son empresas que supieron traducir el bajo coste de puesta en marcha en crecimiento a medio y largo plazo.

Las vías de financiación para crear una startup no suelen ser las tradicionales (créditos de bancos), sino que suelen vender porcentajes de la empresa a cambio de capital, incluso cuando no se tenga un modelo de negocio definido. ¿Una empresa sin modelo de negocio? Correcto.

Sólo hace falta remitirse a Instagram, que fue comprada por Facebook en 2012 por 700 millones de euros. Zuckerberg no se fijó en ella por sus beneficios (casi nulos), sino por sus posibilidades de crecimiento.

En cualquier caso, es importante recordar que quien crea una startup en términos brutos, no deja de ser el emprendimiento de un autónomo que ha decidido montar una empresa. Antes de pensar en los millones que nos dará Google por nuestra idea, veamos cómo afecta esto a nuestra jubilación. Según los datos del Ministerio de Empleo de octubre de 2015, la media de la pensión de los autónomos se sitúa en 691,50 euros.

Por comparar, un asalariado del Régimen General cobra, de media, 1.115 euros. Esta diferencia se debe, en gran medida, a la decisión de cotizar el mínimo (2%) en el IRPF por la mayoría de autónomos. La reforma del sistema de pensiones de 2013 hace que las condiciones de jubilación de los autónomos se calculen con base en las mismas normas que afectan al resto de trabajadores:

– La edad de jubilación del autónomo será de 65 años y un mes, aumentándose de forma paulatina hasta los 67 años en 2027.

– La jubilación voluntaria será a partir de los 63 años, siempre que se hayan cotizado al menos 35 años.

– El periodo mínimo de cotización será de 15 años, con al menos dos de ellos en los últimos 15 años de vida laboral.

– La cuantía dependerá de la cantidad que se haya cotizado en la cuota de autónomos y en el número de años cotizados. Los cálculos no son lo más sencillo, por lo que siempre es aconsejable acudir a las oficinas de la Seguridad Social y realizar allí la estimación; o usar su herramienta online.

Un concepto nuevo que introduce dicha reforma es la de “carrera laboral completa ante la Seguridad Social”. Ésta se traduce en haber cotizado 38 años y medio. Si se cumple este requisito, la edad de jubilación se mantiene en 65 años.

El periodo de cómputo (el mínimo de años cotizados) se amplía de los 15 años hasta los 25 años como mínimo en 2027. La cuantía de la pensión variará según el número de años cotizados, aplicándose el 50% de la base reguladora a los 15 años y llegando al 100% con 37 años cotizados. Los autónomos, antes de la reforma, solían aumentar su cotización a la Seguridad Social a partir de los 48 años.

Después de estos cambios, para conseguir la pensión máxima, deberán incrementar a partir de los 42 sus cuotas hasta unos 500 o 600 euros mensuales. Otra de las medidas relevantes con esta reforma fue una que se impulsó con el Decreto-Ley de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de trabajadores de mayor edad, que la complementa.

En el Decreto-Ley, se compatibiliza desarrollar una actividad por cuenta propia, recibiendo el 50% de la jubilación. Para ello, sin embargo, hay que llegar al 100% de la pensión y no haberla causado por jubilación anticipada.

Sin embargo, si no ha llegado aún ningún magnate de Silicon Valley a ofrecernos millones de euros por nuestra startup, podemos mantener la titularidad de nuestro negocio y el desempeño de funciones correspondientes.

Según la Ley de fomento de la financiación empresarial (5/2015), que regula la financiación a través de crowdfunding (una manera popular de financiar startups), el límite de financiación a la hora de crear una startup se sitúa en cinco millones de euros si se hace a través de inversores acreditados (empresas con fondos por valor de un millón de euros o personas con rentas anuales superiores a 50.000) y de dos si se hace a través de aquellos que no estén acreditados.

Por otra parte, la ley regula que un proyecto no podrá recibir más del 125% del objetivo que se marcó inicialmente. Así que, a la hora de solicitar crowdfunding, término inglés para definir la principal vía de financiación de estas empresas, para crear una startup, es mejor fijar objetivos modestos.

Entonces, hemos visto que crear una startup, en principio, no es diferente ante los ojos de la ley que ser autónomo. Lo ideal sería que la empresa fuese estable y diera tales beneficios que la pensión por jubilación fuese la menor de nuestras preocupaciones. Si no, al menos que nos permitiese cotizar al máximo, a partir de los 42 años como mínimo.

La única salida posible no es esperar a que llegue Mark Zuckerberg con el talonario. Y, aunque crear una empresa siempre tiene su factor de riesgo, cabe recordar que los costes son mucho menores que aquellos en comparación con las empresas tradicionales, y la financiación, gracias a Internet, es más sencilla.

En cualquier caso, siempre es muy sensato ir ahorrando para la jubilación en un fondo de pensiones complementario. Para ello, los Planes de Pensiones de MAPFRE representan una oportunidad real de garantizarte un retiro en condiciones. Eso
sí, empieza cuanto antes, porque los intereses acumulativos tienen un rendimiento exponencial con el tiempo.

2019-06-19T12:27:17+02:0013 febrero, 2017|

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