3 Min de lectura | ¿Se puede liderar una empresa sin jefes ni mandos asignados? Esto es precisamente lo que propone la holocracia, un sistema de autoorganización donde decisiones y autoridad recaen sobre el grupo y cada persona.

Cuando imaginamos la estructura de una empresa, es fácil que nos venga a la mente un organigrama de empresa piramidal, donde hay un director o CEO que lidera el conjunto y debajo de él, directivos, mandos intermedios y demás jefes hasta llegar a los empleados.

Esta es la estructura tradicional de una compañía, pero no la única fórmula organizativa. Hay empresas que son capaces de funcionar y tener éxito sin una cadena de mando jerárquica y sin una figura de poder como la del jefe. Para conseguirlo usan la holocracia.

Qué es la holocracia

La holocracia es un modelo de organización donde la autoridad y la toma de decisiones se estructura de forma horizontal y no vertical.

En un sistema holocrático, ninguna persona está por encima de otra, sino que cada una es autosuficiente o autónoma dentro de una estructura común.

Esta forma de organización empresarial surgió en 2007 de la mano de Brian Robertson, que la empezó a implementar en Ternary Software. Desde entonces, otras empresas como Zappos, W-L Gore, productora del tejido Gore-Tex o Whole Foods la han implementado con éxito.

Hoy en día, existe incluso una Constitución de la Holocracia que detalla algunas reglas básicas para poner en marcha el modelo.

Cómo funciona en la práctica

Como concepto teórico, la holocracia puede resultar atractiva, pero está tan alejada del sistema al que estamos acostumbrados que resulta hasta contraintuitivo.

¿Cómo funciona una empresa holocrática en su día a día?

La estructura de estas organizaciones está descentralizada y funciona a través de grupos con un sistema de roles definidos para cada individuo. Cuando llega el momento de tomar la decisión, esta llega de la persona con el rol más relevante. Esto supone empoderar a todas las personas de la organización. Es un liderazgo inclusivo y compartido.

Este sistema facilita la toma de decisiones, que no se van acumulando en el mando inmediatamente superior, como sí ocurre con los sistemas jerárquicos.

Cuando un empleado tiene un problema o una idea, la plantea a su grupo o al grupo de gobernanza, que deciden si es o no viable y le dan el poder y herramientas para llevar a cabo.

Diferencias entre la holocracia y el sistema habitual de organización de empresas

La ausencia de una jerarquía rígida es la gran diferencia entre una organización holocrática y otra que no lo esto. Esto cristaliza en una serie de conceptos como:

  • Roles en lugar de descripciones de un trabajo. Es la base sobre la que se asienta el concepto. En un sistema holocrático los trabajadores tienen roles asignados basados en sus fortalezas, que se definen o asignan según un proceso de gobernanza.
  • Estructura circular, que otorga jerarquía a la organización, pero que funcionan de forma interconectada. Serían como los departamentos de la empresa.
  • Se rige por un proceso de gobernanza. Cada círculo o grupo dentro de la organización tiene su proceso de gobernanza que es donde se toman las decisiones de forma integrada, pero no necesariamente por consenso.

Qué necesitas para crear una empresa holocrática

¿Cómo puedes adaptar la holocracia a tu empresa?

¿Qué competencias de autoorganización hacen falta para que funcione este sistema?:

  • Capacidad de autogestión. En otras palabras, ¿pueden los trabajadores trabajar de forma autónoma? ¿Tiene capacidad de autoorganizarse? O, todavía mejor, ¿lo hacen ya en algún grado dentro de sus grupos de trabajo?
  • Iniciativa propia. Para que la holocracia funcione necesita empleados dispuestos a hablar y tomar la iniciativa para proponer soluciones, así como para no callarse cuando detecten problemas.
  • Resiliencia. Una estructura jerárquica puede facilitar el trabajo, pero limita el potencial de los empleados y tiende a funcionar de forma más lenta. La holocracia solventa estos inconvenientes, pero puede derivar en entornos de trabajo más caóticos y cambiantes, especialmente al principio hasta que los trabajadores se adaptan a ser dueños de su papel y no solo empleados que reportan a un jefe.

Además de estas capacidades, también hay que contar con las herramientas y medios para implementar estos cambios y definir las reglas y procedimientos del sistemas. La metodología AGILE de trabajo puede ser un buen punto de partida sobre el que establecer las bases de la holocracia en la práctica.

La holocracia es una opción de organizar la empresa, pero incluso en las empresas que las utilizan siempre puede haber choques entre empleados o responsables. Si surge algún problema, el servicio de orientación telefónica del Seguro de Defensa Jurídica MAPFRE puede ser de ayuda.

José Trecet

Experto en finanzas, economía, inversión e impuestos
Colaborador de MAPFRE

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