La evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) es una de las referencias más comunes utilizadas por las empresas y los sindicatos para calcular las subidas de sueldo previstas en los convenios colectivos. No obstante, las compañías no están obligadas a aplicar subidas salariales en la misma proporción que los precios, a menos que lo recoja así el convenio laboral concreto o el sueldo sea inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

La revisión de los emolumentos de los trabajadores se vincula sobre todo a la productividad y a los resultados empresariales. Es por ello que, en años de crecimiento como los que ha vivido la economía española entre 2014 y 2019, los salarios se revalorizan en mayor medida que el IPC.

Los salarios triplican la subida del IPC

El IPC registró una subida del 0,8 % en 2019, mientras que la subida salarial media pactada en los convenios cerro el ejercicio en el 2,3 %. Esto significa que, gracias al buen comportamiento de los resultados empresariales y la productividad de los trabajadores, el incremento de los emolumentos absorbe de forma holgada la subida de precios. De hecho, casi la triplica.

En los últimos meses, con el IPC en tasas negativas por la crisis del coronavirus, los salarios han suavizado su incremento, pero en menor medida. Así, en julio de 2020, la ralentización de la economía y su consecuente caída de la demanda llevó el índice de precios hasta el -0,6 %, mientras que la subida salarial media de los convenios colectivos firmados fue superior al 1,9 %.

A pesar de que la subida salarial no es tan elevada como la registrada en el conjunto de 2019, si incluimos el efecto de la inflación, los trabajadores ganan un 2,5 % de poder adquisitivo.

Calcular la subida salarial con el IPC

Dos trabajadoras conversando

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Para aquellos convenios que establecen que la subida salarial debe ir en línea con el IPC, la actualización se realiza en enero, salvo que exista alguna cláusula que diga lo contrario. Para calcularlo, debemos tener en cuenta la evolución del índice de precios en los doce meses anteriores al mes en el que se actualiza la nómina. Esto sólo se aplica en aquellos escenarios en los que el IPC arroja tasas positivas. Para ello, nos serviremos de los datos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Imaginemos un trabajador con un salario de 32.000 euros brutos anuales que trabaja para una empresa cuyo convenio colectivo vincula la subida salarial al IPC. En enero de 2020, su salario se habrá incrementado hasta los 32.256 euros gracias a la subida del 0,8 % experimentada por la inflación.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador MAPFRE