3 Min de lectura | Ser familia de acogida es una actividad solidaria que recomiendan la mayoría de personas que lo han experimentado. Además de ser una opción altruista, también implica un compromiso de ayuda hacia menores que se encuentran en una situación desfavorecida. A continuación, te contamos cómo funciona.

Ser familia de acogida es una de las decisiones más generosas que se pueden tomar en la vida. Esta opción consiste en ofrecer el hogar a los menores de edad que se encuentran en situación de abandono o peligro por diferentes circunstancias. Para ello, cada comunidad autónoma se encarga de gestionar este servicio con el objetivo de poder cuidarlos de forma temporal.

¿Qué significa ser familia de acogida?

La fórmula de acogimiento familiar está pensada para ofrecer una protección a los menores que por distintos motivos no pueden disfrutar de un hogar. De esta forma, pueden vivir en una casa con una familia que esté dispuesta a atenderlos en lugar de estar en un centro de acogida, lo que repercute muy positivamente en su desarrollo.

Es importante tener en cuenta que acoger no significa tener para siempre a esos niños o adolescentes. Quienes se ofrecen para esta actividad deben considerar que se trata de un cuidado temporal hasta que se solucionen los problemas que hayan dado lugar al acogimiento o se resuelva su adopción legal.

Requisitos para ser familia de acogida

El sistema de familias de acogida es un recurso asistencial que ofrece tanto el sector público como el privado. En el primer caso, los hogares pueden participar en los programas que gestionan las administraciones públicas del ayuntamiento del lugar de residencia o la comunidad autónoma. Asimismo, también se puede recurrir a las organizaciones no gubernamentales que desarrollan este tipo de iniciativas para inscribirse.

Por norma general, es necesario cumplir con una serie de requisitos:

  • Encontrarse en pleno uso de los derechos civiles.
  • Tener, como mínimo, 25 años.
  • La diferencia de edad entre el solicitante y el menor debe ser de 14 años al menos.
  • Si se desea acoger a más de una persona es preciso que los acogedores sean cónyuges o una pareja estable.
  • Se debe obtener una valoración de idoneidad por parte de los servicios sociales para garantizar que los menores se encontrarán en un ambiente familiar adecuado.
  • Además, es necesario justificar que la familia se encuentra en buen estado de salud y que cuenta con los recursos económicos suficientes para cubrir las necesidades básicas.

Pasos para ser familia de acogida

Dado que en cada territorio se gestionan las familias de acogida de un modo diferente, no siempre se sigue el mismo proceso para constituirse como tal. No obstante, en todos los casos se deben seguir los siguientes pasos:

  • La solicitud se debe presentar en el organismo competente de cada comunidad autónoma o ayuntamiento.
  • Una vez aceptada la petición, la familia debe superar un proceso de valoración y selección que tiene como finalidad elegir a las personas que verdaderamente puedan ayudar y cuidar a los menores con problemas.
  • Casi siempre suele ser preciso realizar algunas sesiones formativas antes de la llegada de la persona de acogida.
  • Una vez que la familia ha sido seleccionada, se le ofrece acoger a un menor. Si se acepta, la administración pública brinda los recursos necesarios para facilitar la integración del niño o joven en dicha casa.

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