///Los peligros del alquiler de casas vacacionales

Los peligros del alquiler de casas vacacionales

5 minutos | El alquiler de casas vacacionales permite una mayor libertad y un ahorro considerable de dinero, pero también comporta ciertos riesgos al no contar con una legislación general que lo ampare. Si quieres optar por este tipo de arrendamientos sin sufrir sobresaltos, te contamos todo lo que debes saber.

Alquilar un apartamento, bungaló, piso, chalé, o cualquier otro tipo de vivienda para pasar las vacaciones ofrece algunas ventajas respecto a contratar para este mismo fin un establecimiento hotelero. El alquiler de casas vacacionales, nos permite disfrutar de un mayor espacio para compartir con la familia; tener más libertad, porque no hay que sujetarse a horarios; disponer de lavadora para lavarse la ropa y no depender de servicios de lavandería; hacerse la comida en casa al gusto propio, etc. Todo lo cual nos permite conseguir, además, un notable ahorro de dinero.

Alquiler de casas vacacionales: ¿qué riesgos existen?

No todo es positivo en el alquiler de casas vacacionales, ya que supone asumir un riesgo importante por las propias características del sector que no acaba de estar regulado a nivel estatal, ya que el alquiler de casas vacacionales quedó fuera de la ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado de alquiler de viviendas, y se regirá por dictámenes autonómicos.

A día de hoy, solo las comunidades más turísticas han desarrollado una normativa específica para el alquiler vacacional y han establecido un registro de viviendas. Los arrendadores, al registrar su vivienda, se benefician de entrar en el sistema turístico legal de la Comunidad Autónoma correspondiente.

Los arrendatarios, por su parte, se benefician del cumplimiento de una serie de obligaciones que contrae el propietario, entre las que están, aparte de las generales, la obligación de facilitar a los usuarios el teléfono de atención inmediata de consultas e incidencias; garantizar un servicio de asistencia y mantenimiento de la vivienda; custodiar un registro de viajeros; el cumplimiento de sus obligaciones tributarias por este motivo, etc.

Todo ello aporta una indudable seguridad jurídica al usuario de la cual carecería si la vivienda no estuviera inscrita en dicho registro y ante cualquier problema que pudiera presentarse, prevalecería a lo pactado entre las partes, con la única posibilidad de reclamación vía judicial ante posibles desavenencias.

Cómo evitar riesgos en el alquiler de casas vacacionales

    Hombre sentado en un balcón con árboles y puerta abierta

    Temas legales aparte, a la hora de contratar el alquiler de casas vacacionales hay que actuar con lógica y sin precipitaciones. Es mejor alquilar a través de una agencia o empresa, porque se estará más protegido legalmente que si se hace directamente de particular a particular. Por otra parte, las agencias y empresas suelen anunciar, generalmente, apartamentos en buenas condiciones, mientras que un particular, sobre todo si no es conocido o no ha sido recomendado por usuarios anteriores (familiares, amigos, conocidos…), es menos fiable en este aspecto pero, por el contrario, es más fácil negociar mejores condiciones con él. También te puedes valer, aunque con reservas, de los comentarios en la red de usuarios anteriores.

    En primer lugar, se debe recabar toda la información que sea posible respecto a la vivienda: situación exacta; estado de la misma y del mobiliario, de los electrodomésticos y utensilios de cocina con los que cuenta, etc.; el entorno que la rodea (locales ruidosos, como bares, discotecas, etc.) que puede influir en el descanso, así como tiendas y comercios que podamos necesitar; si es un lugar de playa, la distancia a la misma es de suma importancia si no se quiere utilizar el coche para ir a ella.

    El proceso comienza, generalmente, con la búsqueda de la vivienda a través de los anuncios en los medios de comunicación o Internet centrándonos en la zona y en los intereses que previamente tengamos. En la actualidad, se utiliza más Internet por la posibilidad de ver fotografías y vídeos de la vivienda. Comparar precios, pero hay que desconfiar de las gangas porque en muchas ocasiones no traen más que problemas y quebraderos de cabeza. Está bien tratar de ahorrar unos euros, pero no hasta el punto de arruinar nuestras vacaciones por eso.

    Tampoco hay que fiarse al cien por cien de las fotografías del anuncio (se pueden hacer virguerías con una cámara), pero es lo mínimo que se pide para poder tener una idea aproximada de lo que nos encontraremos. Si el anuncio no tiene fotografías, hay que desecharlo inmediatamente, porque eso sí sería contratar a ciegas. Para evitar sorpresas de última hora, lo mejor si se puede es visitar antes la vivienda y comprobar in situ que todo esté a nuestro gusto.

    Gestiones a tener en cuenta en el alquiler de casas vacacionales

    Respecto al papeleo, lo más importante es que se haga un contrato por escrito u online –que tiene el mismo valor legal- en el que conste el bien que se alquila perfectamente especificado y el precio exacto y detallado por conceptos, así como los muebles y enseres con los que cuenta la vivienda. En este caso, lo mejor es solicitar un inventario en el que se detallen los muebles y el estado en el que se encuentran, que, por supuesto, se debe comprobar antes de la firma del contrato. Es normal que se exija una fianza para responder de los daños que se puedan causar a estos bienes, que será devuelta al finalizar el arrendamiento, si no ha habido que responder de algún desperfecto.

    Lo habitual es que el dueño pida una reserva para asegurarse el alquiler de la vivienda y tener algo con lo que resarcirse en el caso de que este se anule, cuyo importe se descontará del total del arrendamiento. Las condiciones para la devolución de todo o parte de esa reserva, si procede, deben pactarse previamente. Se debe tratar de pagar la menor cantidad posible, aunque las agencias y empresas tienen establecidos unos porcentajes que no suelen mover. A la hora de realizar este pago, debe elegirse un medio seguro y que deje constancia, asegurándose previamente de que el titular de la vivienda que se alquila es el mismo que aquel al que se le envía el dinero. El resto del dinero se abonará al entrar a ocupar la vivienda, por el que se debe exigir un recibo del mismo.

    Es imprescindible para posibles reclamaciones o cualquier incidencia que pueda surgir,  conservar el original de toda la documentación: contrato y recibo del alquiler, así como del pago de la reserva y de la fianza, si no figuran expresamente en el contrato. También es útil conservar el anuncio en el que se publicitó la vivienda.

    Además, tanto si la vivienda está registrada como turística, como si no lo está, es conveniente exigir al arrendador una dirección o teléfono de contacto para posibles incidencias o consultas, y que garantice un servicio de mantenimiento y de asistencia de la vivienda.

    Por último, tanto si optas por alquilar una vivienda vacacional como una habitación de hotel, si buscas ahorrarte disgustos o imprevistos, no salgas de casa sin tu Seguro de Viajes MAPFRE, la mejor protección frente a cualquier incidente que pueda surgir.

    2020-04-30T10:14:48+02:006 junio, 2018|

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