4 Min de lectura | En invierno se incrementa el gasto energético por uso de la caldera, la calefacción o los calentadores de aire, además de ser una época en la que las escasas horas de sol nos obligan a utilizar más la luz artificial. Si no quieres que las facturas se disparen, sigue estos sencillos trucos para ahorrar energía en invierno.

Reducir el consumo de energía durante el invierno se nos antoja una tarea poco menos que imposible. En estos meses el consumo en calefacción se dispara hasta alcanzar, según datos del Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), un 46 por ciento del consumo total de energía de los hogares españoles.

Sin embargo, adoptando simplemente una serie de sencillas medidas es posible rebajar ese alto porcentaje de consumo energético sin perder por ello el confort térmico de la vivienda. Te contamos cómo ahorrar energía en invierno.

Monedas de euro entrando por la chimenea de la silueta de una casa

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Aprovechar el sol

Hay que aprovechar al máximo las horas de sol. Abrir las cortinas y subir las persianas de aquellas ventanas que reciban sol directo para calentar la estancia y ahorrar calefacción durante unas horas. Por la noche, cerrarlas para conservar el calor acumulado durante el día. Aprovechar también el sol para secar la ropa y no tener que utilizar la secadora.

Ventilar la casa el tiempo justo

Para ventilar la casa en invierno, 10 minutos son suficientes. Debe hacerse en las horas de más calor, que suelen coincidir con el mediodía. Emplear más tiempo provocará que el calor se escape y se necesitará más energía para volver a recalentar el aire.

Aislar puertas y ventanas

Las puertas y ventanas que no están selladas y aisladas correctamente pueden suponer una gran pérdida de calor. El aire frío que se filtra por ellas provoca un mayor consumo en calefacción (hasta un 15 por ciento). Una manera de sellar estos elementos de la vivienda es con burletes de espuma o de caucho o utilizando masillas de silicona, de esta forma evitamos las fugas de aire. Esta es una medida sencilla y económica, y de las más eficaces.

La calefacción, entre 19 y 21 grados

Para conseguir un confort térmico ideal en una vivienda la temperatura debe oscilar entre los 19 y los 21 grados centígrados, según el IDAE. Cada grado de más hace subir el consumo energético un 7 por ciento. Por otra parte, una diferencia exagerada entre la temperatura interior y exterior no es buena para la salud.

Por la noche, apagar la calefacción. Si por alguna causa debe mantenerse encendida, ajustar el termostato al mínimo.

Los radiadores y demás fuentes de calor deben mantenerse libres de obstáculos para un mejor flujo del aire.

Mantenimiento del sistema de calefacción

Sea cual sea el tipo de calefacción utilizado es imprescindible llevar un correcto mantenimiento de este para evitar un mayor gasto de energía y, consecuentemente, de los costos en calefacción.

La caldera de la calefacción se debe revisar al menos una vez al año para garantizar un funcionamiento eficiente. Si tiene muchos años, renovarla puede suponer ahorros de casi el 50 por ciento en el consumo de gas.

Los radiadores de agua caliente también requieren mantenimiento. Hay que purgarlos al principio y luego periódicamente para sacarles el aire que se acumula en su interior. De esta manera, calentarán más y en menos tiempo.

Hay que proteger con coquillas aislantes las tuberías que se encuentren en espacios exteriores para evitar la pérdida de calor y la posibilidad de que se congelen si bajan extremadamente las temperaturas.

Limpiar o reemplazar los filtros del aire de la bomba de calor. La suciedad dificultará su correcto funcionamiento y necesitará una mayor potencia.

Habitaciones que no se utilizan

Cerrar los radiadores de las habitaciones que no se utilicen. De esta manera se reducirá considerablemente la superficie a calentar. Asimismo, cerrar también las puertas de dichas habitaciones para impedir que el aire frío que pueda salir de ellas afecte a la temperatura de las demás.

Usar cortinas y alfombras

Una manera sencilla de ahorrar energía y mantener el calor de la vivienda consiste en utilizar cortinas y alfombras como barrera contra el frío de las paredes y del suelo. Aportan además confort y calidez al ambiente.

Instalar bombillas de bajo consumo

Para horrar energía todo el tiempo, pero sobre todo en invierno porque se utiliza más la luz artificial, es conveniente sustituir las bombillas incandescentes por otras de bajo consumo o tipo led. Este simple acto supondrá un notable ahorro de energía y hasta un 80 por ciento menos en la factura de la luz.

Comparar diferentes compañías energéticas

Cambiar de compañía suministradora del gas o de la electricidad puede que no represente ningún ahorro energético, pero, en algunos casos, sí económico.

La cuestión es comparar las ofertas y escoger la que creamos más eficiente y que mejor se adapte a nuestras necesidades energéticas.

Con estos trucos conseguirás ahorrar energía en invierno y, por ende, en las facturas. Para maximizar este capital, una buena alternativa es realizar aportaciones a un Plan de Pensiones MAPFRE, un sistema de ahorro con ventajas fiscales y otros beneficios que te proporcionará un respaldo económico cuando llegue el momento de la jubilación.

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