Todo el mundo quiere ahorrar. La pregunta del millón es, ¿cuánto hay que ganar para poder empezar a ahorrar? Es en realidad una pregunta engañosa porque, ganemos lo que ganemos, siempre podremos ahorrar algo. Otra cosa es que ese algo nos resuelva la jubilación o no, pero lo que es ahorrar, puede hacerlo todo el mundo. Ahora nos explicamos, pero primero, lo primero: ¿qué es ahorrar?
Ahorrar es algo que se puede observar desde dos ángulos: se puede ver como la reserva de una parte de nuestros ingresos para el futuro, o bien como el arte de evitar un gasto o consumo mayor. En los dos casos significa lo mismo, que es limitar el gasto corriente de forma que dispongamos cada vez de más dinero «en reserva».

LO QUE DEBES SABER...

  • Un pequeño ahorro siempre es posible si nos lo tomamos con voluntad.
  • Ahorrar no significa privarse, sino replantear gastos, sobre todos los gastos prescindibles.
  • Ahorrar es una actitud, por eso da igual tu nivel de ingresos.


Ahora vamos con lo realmente interesante: ¿qué quiere decir que cualquiera puede ahorrar? O mejor dicho, ¿cómo es eso de que se puede ahorrar con cualquier sueldo? Imaginemos que disponemos de unos ingresos más o menos fijos de 1.000 euros. Partamos de la base de que no arrastramos unas deudas que nos mantengan ahogados, aunque para todo hay solución.
Volvemos a los 1.000 euros de ingresos. ¿Podríamos reservar un 5% de ese dinero y apartarlo? Eso hacen 50 euros mensuales, ¿podemos apartarlos a una caja intocable? ¿Y qué pasa si ingresamos 2.000? La idea es estudiar si podemos fijar un porcentaje de nuestros ingresos para no tocarlos o, dicho de otro modo, bajarnos un 5% o un 10% el sueldo y ver si con eso podemos vivir igualmente.

¿Podemos vivir con (todavía) menos sueldo?

Es cierto que hay familias con grandes dificultades. De lo que trata este artículo es de estudiar si, salvo casos extremos, podemos destinar un porcentaje de nuestro sueldo, por pequeño que sea, al ahorro. En realidad, si creemos que no nos va a ser posible coger 100 euros mensuales y meterlos en una caja de cartón, todavía podemos verlo desde otro punto de vista.
¿Podemos reducir gastos? ¿Somos capaces de gastar menos en teléfono, en ocio? ¿Podemos traducir ese ahorro que viene de gastar menos en un ahorro contante y sonante cada mes? Esa es la filosofía: si podemos gastar menos sin perjudicar nuestro nivel de vida o nuestra salud, estaremos aumentando nuestros beneficios cada mes, y por tanto podremos destinar más fácilmente un pequeño porcentaje de los mismos al ahorro.
Piensa a lo grande, suma todos los pequeños ahorros en gastos mensuales y fíjate bien en la cifra anual que consigues: ese puede ser tu ahorro. Es más, un truco infalible (salvo, de nuevo, casos extremos) para conseguir ahorrar es pensar en ello como una factura mensual fija. Si pagas la luz, el gas, la hipoteca,… hazte una auditoría, elige el nivel de ahorro que puedes asumir sin dejar de lado otros compromisos, y haz una transferencia automática mensual.
Si puedes ahorrar 10 ahora, hazlo: puede que ahorres 50 después y llegues a picos de 100, 200 o 300 euros mensuales. Sea como sea, aunque llegue el momento de ver el ahorro y te parezca poco dinero, siempre será mejor tener ese poco dinero ahorrado, que no tener nada.