2 Min de lectura | Este tipo de cuentas retribuyen el capital que tenemos en la entidad, con el objetivo de que el cliente lo mantenga. La rentabilidad suele ser inferior a la de otros productos como los depósitos, pero la disponibilidad de dinero es inmediata.

La cuenta de ahorro es un tipo de cuenta que retribuye el capital que tenemos en el banco, con el objetivo, como su propio nombre indica, de ayudar a su titular a ahorrar. A cambio de mantener depositado el capital en la misma, el banco ofrece un rendimiento y genera intereses.

Habitualmente, la rentabilidad es inferior a otros productos como los depósitos, aunque podemos acceder al dinero en cualquier momento. A otra escala, en cuanto a nivel de riesgo, encontramos opciones como los fondos de inversión, por ejemplo. A continuación, explicamos sus principales características y las claves que definen a la mejor cuenta de ahorro del mercado.

¿En qué se diferencia de una cuenta corriente?

Las cuentas de ahorro, a diferencia de las cuentas corrientes, no se utilizan para las gestiones del día a día. Por tanto, no permiten domiciliar la nómina, asociar tarjetas de crédito o domiciliar recibos, como sí sucede en el caso de las cuentas corrientes. Podremos efectuar transferencias y, como hemos señalado anteriormente, disponer del capital en cualquier momento.

El objetivo de las entidades con las cuentas de ahorro es premiar la fidelidad, sin plazo determinado, para que los clientes mantengan su capital en el banco.

El interés, la clave

Los intereses ofrecidos por las entidades en las cuentas de ahorro, aunque no se acercan a los de los depósitos, son relativamente competitivos. Debemos tener en cuenta que, en un entorno de tipos de interés negativos, cualquier rentabilidad positiva sin riesgo es una opción a estudiar. El Banco Central Europeo (BCE), no obstante, es el que controla las remuneraciones que ofrecen las entidades y limita los niveles máximos que se pueden ofrecer.

Actualmente, los intereses de estas cuentas de ahorro se expresan en Tipo de Interés Nominal (TIN) o en Tasa Anual Equivalente (TAE). El TIN es el porcentaje fijo que se pacta por depositar el capital, mientras que el TAE también incluye el plazo y las posibles comisiones. El segundo, por tanto, representa un indicador más amplio y fiable para comparar la rentabilidad de dos cuentas de ahorro.

Para elegir una cuenta de ahorro, hay cuatro indicadores que debemos revisar:

  1. La rentabilidad.
  2. Los plazos iniciales.
  3. Las comisiones.
  4. La solvencia de la entidad.

Diferencias con las cuentas remuneradas

La cuenta remunerada mezcla características de la cuenta de ahorro con las cuentas bancarias. A diferencia de las cuentas de ahorro, este tipo de ofertas de las entidades se dirigen a que los clientes contraten nuevos productos o cumplan una serie de condiciones adicionales (comisiones, por ejemplo). A cambio, los intereses de las cuentas remuneradas suelen ser superiores a los de las cuentas de ahorro.

Alternativas del mercado

Si estamos analizando las cuentas de ahorro, probablemente nuestro perfil sea más conservador y alejado del riesgo de otro tipo de productos. Además de los depósitos, el mercado ofrece opciones como los seguros de ahorro que comercializa MAPFRE.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE