Todos conocemos multitud de trucos de ahorro para el hogar, ya sea porque nos los cuentan, porque los leemos en Internet, o porque descubrimos formas de ahorrar pequeñas cantidades de energía, agua, o dinero contante y sonante a través de nuestra experiencia. De entre todas las formas, trucos y consejos de ahorro, podemos seleccionar unos cuantos mitos que no nos hacen ahorrar, sino que en ocasiones hace que gastemos más dinero (o energía, que a la postre son dos conceptos ligados estrechamente).

Podemos encontrarnos con conceptos erróneos en casi todas las áreas del hogar: regulación de la temperatura en casa, uso de los electrodomésticos, gasto de agua, gasto en luz y gas, aparatos eléctricos en reposo… También nos podemos encontrar con consejos milagrosos, como el de aprovechar el calor del lavavajillas para cocinar al vapor. ¿Qué nos podemos creer, y qué es más mito que otra cosa? Veamos una pequeña muestra.

Uso racional de los electrodomésticos

En el terreno de los electrodomésticos debemos ser conscientes de que solo un gasto racional nos hará gastar menos. Y por gasto racional no nos referimos solo a la energía, sino a la inversión en el electrodoméstico en sí. A priori nos puede parecer que, por ejemplo, una lavadora de clase energética ‘A’ es suficiente, pero además es más barata que una de clase ‘A+++’. Sin embargo, el gasto energético extra de la clase A es muy importante, y a lo largo de los 5 o 10 años que nos dure la lavadora, se notará.

No solo eso, sino que las lavadoras (y por extensión, los electrodomésticos en general) más modernas y tecnológicas tienen programas de lavado inteligentes que ahorran energía, y que utilizan el agua justa y necesaria para hacer sus tareas. No es un farol decir que la lavadora X consume un 40% menos de agua que otra de menor categoría. Si además programamos nuestros lavados de forma que maximicemos la carga en el tambor, todavía ahorraremos más.

En el caso del lavavajillas, hay quien piensa que gasta más que el lavado a mano, de toda la vida, pero se equivoca. Es un mito, ya que hoy en día los lavaplatos modernos y más eficientes ahorran agua, limpian mejor y consumen menos energía en el cómputo global.

Si nos referimos a las vitrocerámicas, nos encontramos otra fuente de polémica. ¿Gasta más o menos que una cocina tradicional de gas? La realidad es que gasta bastante más (un 25% más de energía, además de ser eléctrica), y dependiendo de a quién preguntemos, se cocina peor que con una buena cocina de gas. Influye bastante cómo cocinamos, pues también hay que tener en cuenta que con vitrocerámica, si usamos olla rápida, los tiempos de cocción serán menores, y por tanto no gastaremos tanto. Además el calor residual nos ayuda a terminar la cocción, pero no así en la cocina de gas.

El mantenimiento de la temperatura en casa

No hay nada peor para el gasto energético que no ser capaces de mantener una temperatura constante en el hogar. Esto significa que cuanto más tiempo necesitemos tener encendido el aire acondicionado, o en el invierno la calefacción, para atemperar el piso o la casa, más vamos a gastar sin tener por qué. Para contribuir a ahorrar en el gasto energético que dedicamos a mantener la temperatura, las ventanas de doble cristal son la solución.

De hecho, uno de los mitos más extendidos (y falsos) es que el aislamiento de las casas es algo secundario, algo así como un extra que podemos dejar «para más adelante». Sin embargo, invertir en un buen aislamiento térmico nos hará ahorrar grandes cantidades de energía cada año. También el uso de cortinas, por cierto, ya que reducen la cantidad de energía que se «escapa» a través de las ventanas, uno de los principales puntos de fuga del frío / calor en la casa.

Mantener la temperatura de la calefacción constante, en el invierno, solo sirve durante el día. Es un falso mito el hecho de que mantener la calefacción encendida, pero más suave por las noches gasta menos que encenderla por la mañana para calentar la casa. Durante la noche solo necesitamos 15 grados aproximadamente para estar cómodos, y normalmente nos calentamos con el pijama y los edredones o las mantas.

Como podéis ver, los falsos mitos sobre el ahorro energético son numerosos, así que de momento nos quedamos con estos, a la espera de una nueva entrega donde analizaremos todo lo relacionado con el consumo de luces, aparatos electrónicos y mucho más. Si quieres recibir toda la información sobre ahorro energético y ahorro doméstico, no dudes en suscribirte a nuestro boletín.

Lo que debes saber…

  • Existen mitos del ahorro en casa que nos pueden llegar a confundir, gastando a la postre más dinero y energía que si no hiciésemos nada.
  • Donde más gastamos es en el acondicionamiento de la temperatura de casa, y en el gasto eléctrico innecesario.
  • Aprender a ahorrar es lo mismo que aprender a sacar el máximo partido de cada electrodoméstico en casa.