3 Min de lectura | Pedir una hipoteca sin entrada aún es posible, aunque las entidades financian, por norma general, como máximo el 80 % de la vivienda. Existen opciones, como la compra de un piso que figura en el balance de la entidad o del “banco malo” (Sareb).

Los ahorros son la clave que permite poder acceder a la compra de una vivienda, pero existen algunas opciones para poder conseguir una hipoteca sin entrada.

No obstante, tras la crisis de los créditos “subprime”, que estalló en 2008 en Estados Unidos y originó una recesión global, el mercado ha endurecido las condiciones para pedir una hipoteca sin tener ahorros disponibles.

Habitualmente, las entidades piden contar con capital por valor del 20 por ciento de la vivienda para conceder una hipoteca, y la mayoría financia, por tanto, el 80 por ciento.

A continuación, detallamos las opciones que hay para conseguir un préstamo hipotecario sin ahorros.

¿Qué entendemos por hipoteca sin entrada?

La hipoteca sin entrada es aquella en la que la entidad financiera concede el 100 por cien del capital necesario para financiar la compra de la vivienda, excluidos los gastos notariales y registrales, los impuestos y demás.

Antes de la crisis “subprime”, las entidades cubrían también estos desembolsos, pero la cautela y la prevención de los riesgos de impago domina actualmente la operativa de la banca.

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Opciones de hipotecas sin ahorros

El mercado ofrece algunas opciones a los que estén interesados en comprar vivienda, pero no cuenten con los ahorros necesarios:

  • Viviendas en los balances de la banca o del “banco malo” (Sareb). Se trata de créditos hipotecarios vinculados a la compra de un activo inmobiliario que figura en el balance de una entidad financiera o de la estatal Sareb. La financiación puede alcanzar el 100 por cien.
  • Perfil solvente y con ingresos elevados. Los clientes con buenos salarios, trabajos estables y grandes patrimonios pueden lograr, con mayor facilidad, hipotecas sin tener que abonar entrada. En este ámbito también incluimos a perfiles jóvenes, con buenos trabajos y cierta antigüedad que no han tenido tiempo de ahorrar.
  • Contratar a un profesional que intermedie con la entidad. En el mercado hipotecario también hay brokers que intermedian con las entidades, aunque, obviamente, cobran honorarios por este servicio.
  • Valor de compraventa inferior al de tasación. Si el valor de compraventa es inferior al de tasación, algunas entidades pueden ofrecer hasta el 80 por ciento del segundo, por lo que podríamos lograr hasta el 95 – 100 por cien del valor de la operación.

¿Qué condiciones debemos cumplir?

Que no exista la necesidad de contar con ahorros es una ventaja que, evidentemente, también nos obliga a cumplir algunas condiciones:

  • Afrontaremos la financiación de la vivienda sin un “colchón” de liquidez, por lo que, en caso de atravesar dificultades financieras, podríamos tener problemas para abonar las cuotas hipotecarias.
  • Las entidades financieras, a cambio de conceder el 100 por cien de la hipoteca, exigirán intereses más elevados y plazos de amortización más largos.
  • El banco, a cambio de concedernos el 100 por cien de la hipoteca, también podría exigirnos contratar algún producto o domiciliar la nómina en la entidad, así como un seguro de hogar, como los que comercializa MAPFRE.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE