Aunque es cierto que los planes de pensiones son los productos para el ahorro privado enfocado a la jubilación más populares, no son los únicos. Merece la pena que llegado el momento conozcas también PPA y PIAS ya que son alternativas igual de viables y atractivas, aunque mucho menos conocidas.

Con el mercado de los planes de pensiones (PP) estudiado y conocido ha llegado el momento de que amplíes horizontes y manejes otras opciones que pueden resolverte la pegas o inconvenientes que para tu caso tienen el fondo de pensiones tradicional.

Planes de Previsión Asegurados

Si te queda poco tiempo para jubilarte y necesitas asegurarte una rentabilidad concreta, un Plan de Previsión Asegurada (PPA) es lo que necesitas, ya que precisamente se recomienda para las personas que tienen poco tiempo de maniobra como para optar por rentabilidades altas.

  • El riesgo de la inversión que hagas en un PPA es prácticamente nulo, ya que se cierra desde su contratación una rentabilidad mínima garantizada para un periodo determinado o incluso, con carácter vitalicio.
  • La rentabilidad de un PPA frente a otros productos para el ahorro y particularmente en comparación con los Planes de Pensiones es muy limitada e inferior como norma general.
  • Como máximo cada año puedes aportar 8.000 euros a tu PPA.

La flexibilidad en las aportaciones, el tipo de fiscalidad, las posibilidades de traspaso y las condiciones de reintegro, se mantienen muy similares en el caso del PPA con respecto al plan de pensiones común.

Plan Individual de Ahorro Sistemático

Dentro de los seguros de vida, se encuadran los Planes de Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS) que permiten ahorrar a lo largo de la vida –largo plazo- para constituir un capital que luego se disfruta en forma de renta vitalicia en el momento del vencimiento.

La rentabilidad de los PIAS por lo general también está garantizada, y entre sus peculiaridades es necesario que tengas en cuenta algunos detalles para que valores su adecuación a tus necesidades.

  • Los PIAS están pensados para el largo plazo, por lo común se establecen plazos de al menos 10 años para su vencimiento, aunque pueden rescatarse de acuerdo con las condiciones particulares que pacte el titular. Normalmente, a partir del primer año.
  • Las aportaciones a un PIAS están limitadas tanto anualmente como a lo largo de toda la vida del producto. Como máximo puedes ingresar cada año 8.000 euros en tu plan y como máximo en todo su periodo de vigencia un PIAS puede tener un saldo de aportación total de 240.000 euros.
  • Las ventajas fiscales durante el tiempo de ahorro de un PIAS son muy atractivas, aunque es necesario que consultes en cada caso y lugar las mismas, ya que pueden variar. Igual ocurre en el momento de sus disfrute en forma de renta mensual y vitalicia, son cantidades que sí tributan aunque de manera muy ventajosa, especialmente a partir de los 70 años.

Como último detalle: el PIAS es un producto compatible con Planes de Pensiones y Planes de Previsiones Asegurados por lo que muchas personas deciden combinar su ahorro eligiendo dos de estas opciones para obtener los máximos beneficios fiscales y completar su pensión al máximo en el momento de la retirada del mundo laboral.

Sea cual sea tu elección, recuerda que los Planes de Pensiones MAPFRE te ofrecen una gran variedad de alternativas, pero siempre con variables adaptadas al largo plazo.