¿Qué cantidad deberías tener ahorrada a los 30, a los 40 y a los 50 años?

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La libertad financiera sobre la economía personal es total, pero si buscas una referencia tu edad te puede dar la respuesta adecuada y más recomendada a la eterna pregunta de cuánto debo ahorrar en cada momento.

 

Hombre y mujer jóvenes delante de una hucha, calculadora, papeles y monedas

 

El ahorro suele estar entre los propósitos de mucha gente, casi de todos en algún momento de la vida. Sin embargo, es una meta complicada y que muchos no logran alcanzar o lo hacen con resultados muy poco motivadores, lo que lleva al desánimo. Si te preguntas ¿cuánto debo ahorrar?, tu edad puede darte la respuesta y ser un baremo muy a tener en cuenta para guiar tus finanzas personales y domésticas.

 

Por lógica, la capacidad de ahorro va a estar directamente relacionada con el nivel de ingreso de cada uno, del grado de endeudamiento y las prioridades en cuanto a consumo y previsión, pero dejando a un lado esos detalles diferentes en cada caso, ésta es la cantidad de dinero que se debería tener ahorrada en cada década de la vida y el por qué.

 

A los 30: tiempo de endeudarse

 

Las dificultades del mercado laboral actual hacen difícil hacer estimaciones generalistas sobre la situación económica de las personas de 30 años, pero siempre que sea viable se recomienda que sobre un total estable y fiable de ingresos se trate de ahorrar alrededor del 20 por ciento.

 

La  concesión de créditos hipotecarios ha sufrido un fuerte descenso y la edad de los hipotecados se ha elevado al mismo tiempo que decrece el número de hipotecas sobre vivienda habitual que se conceden.  Pero a pesar de ello, la treintena se mantiene como la época habitual para contraer grandes deudas, lo más frecuente es la que genera la adquisición de la casa.

 

Hasta llegar a los 30, los más previsores y con mejores niveles de ingresos es probable que hayan mantenido una tasa de ahorro importante que ahora les permita un endeudamiento menor o les genere cierta facilidad frente a las entidades bancarias para conseguir la ansiada hipoteca. Con obligación de pagar un préstamo hipotecario cada mes es evidente que la capacidad de ahorro debe limitarse y descender a niveles más factibles, pero siempre que sea posible los expertos recomiendan no eliminar por completo la partida ahorro de tu presupuesto personal.

 

 

El preahorro es una de las mejores estrategias para ahorrar en la década de los 30 de forma que antes de gastar, se separan las diferentes partidas de gastos fijos y las de ahorro, quedando el resto del dinero para el gasto mensual, de forma que el ahorro siempre está garantizado y no queda hipotecado a “lo que te sobre del mes”.

 

Aunque muchos treintañeros piensan en la jubilación como algo lejano, los expertos alertan que la situación del sistema actual de pensiones obliga a ser previsor y a preparar con tiempo la jubilación. Por lo tanto, parte del ahorro de esta etapa de la vida debería dedicarse a este fin.

 

A los 40: pensar en la jubilación es una obligación

 

La jubilación ligada a la esperanza de vida hace que el momento del retiro del mercado laboral se aleje paulatinamente, lo que adelanta, sin embargo, la época recomendada para empezar a ahorrar con este fin. Especialmente en el marco actual donde los sueldos no pasan por su mejor momento y es poco probable que se pueda ahorrar en grandes cantidades y a corto plazo.

 

A los 40, merece la pena no posponer más la elección del tipo de producto de ahorro que vas a elegir para proteger tu jubilación y contar con un complemento económico cuando llegues a los 65 años. Si tienes dudas, puede que no estés preparando bien la jubilación como una etapa de tu vida. (link tema no publicado en el momento de redacción)

 

Las obligaciones familiares son también más frecuentes en la década de los 40, lo que hace que los gatos fijos aumenten y el incremento del ahorro no pueda producirse en este momento, aunque también es frecuente forzarse a ahorrar precisamente para hacer frente a los gastos previstos en crecimiento, si el número de personas a tu cargo crece, es decir, si se tienen hijos.

 

Lo recomendable en una escala de ahorro clásico es que entre los 40 y los 50 años los sujetos sean capaces de dedicar el 25 por ciento de sus ingresos al ahorro, contando con una parte importante destinada al largo plazo de la jubilación.

 

Especialmente, en la segunda mitad de la década de los 40, lo deseable es que la estabilidad laboral se haya logrado y la capacidad de generar ingresos sea mayor y acorde con la experiencia y los años de preparación del trabajador. Todo ello en un escenario ideal.

 

A los 50: tiempo de rentabilizar

 

Si hasta los 50, muchos o buena parte de los trabajadores piensan en ahorrar y lo logran con más o  menos constancia y fortuna, pasada esta edad, la obsesión – muy sana como indican los asesores financieros- es buscar la máxima rentabilidad para los ahorros. Lo recomendable es ahorrar, al menos, el 30 por ciento del total de ingresos y buscar rentabilidades máximas con riesgos limitados en el caso de los relacionados con la jubilación.

 

     

    Con los 50 cumplidos, la jubilación ya sí se atisba como una etapa que está por llegar en la vida. Empieza a ser prioritario que tanto el montante que ya se ha ahorrado como el que se espera acumular antes de la jubilación, crezca y se multiplique para facilitar el tiempo que está por llegar.

     

    Lo habitual es que en esta década de los 50 las deudas más potentes –hipoteca sobre vivienda- se hayan saldado, las obligaciones familiares también empiezan a suavizarse con la emancipación de los hijos, en su caso.

     

    Los trabajadores entre los 50 y los 60 deberían de disfrutar de las mejores condiciones económicas de su carrera puesto que la experiencia es máxima y los años de dedicación acumulados deben contar a favor de un mejor sueldo.

     

    La búsqueda del máximo beneficio con los 50 cumplidos hace que muchos trabajadores inviertan, por ejemplo, en bienes inmuebles o redoblen sus aportaciones a planes de pensiones y otros productos de ahorro a medio y largo plazo.

     

    La teoría de las edades y los porcentajes de ahorro debe ser un punto de inspiración y una guía para los ahorradores previsores, pero no una fuente de agobio o estrés ya que las condiciones personales y las generales de la economía hacen que muchos supuestos no se den en todo los casos y los imprevistos y diferencias hacen cambiar el escenario de forma radical en algunos casos.  Los Planes de Pensiones MAPFRE apuestan por la flexibilidad para dar respuesta a las necesidades de todos los trabajadores con indiferencia de su edad, adaptándose a la situación vital y económica en cada momento para ofrecer la mejor rentabilidad.

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