Las pensiones que reciben los autónomos cuando llegan a su jubilación están muy por debajo de las del resto de trabajadores por cuenta ajena. Ello es debido a que las cotizaciones a la seguridad social se han realizado por la base mínima, es decir, pagando lo menos posible, que si bien es algo que redunda en beneficio para la empresa mientras se está en activo por el ahorro que supone, a la hora de la jubilación resulta totalmente nefasto.

Por eso, es conveniente aumentar la cotización en el momento que sea posible, para obtener una pensión medianamente digna. La legislación vigente da facilidades en este sentido. Los autónomos pueden cambiar hasta cuatro veces al año su base de cotización para adecuarla a los ingresos reales.

Lo ideal es poder lograr la pensión máxima y las condiciones para ello pasan por incrementar las cuotas a la seguridad social hasta 500 o 600 euros a partir de los 42 años y haber cotizado ininterrumpidamente desde los 30 años. Si no se cumplen estas condiciones sería bueno contratar algún producto de ahorro para complementar la pensión y poder mantener en la medida de lo posible un nivel de vida aceptable. Los Planes de Pensiones MAPFRE son la mejor forma de ahorro para complementar la pensión tras la jubilación, especialmente en el caso de los trabajadores autónomos.

Cómo saber cuánto cobra un jubilado autónomo

A la hora de responder a esta cuestión debemos fijarnos en la base de cotización elegida, ya que la cuantía de la pensión dependerá de ella. Los límites máximos y mínimos de la base de cotización serán fijados anualmente por parte del Gobierno. En el año 2019, la base mínima subió por lo que esta afectará a las pensiones de los trabajadores autónomos que se encuentren actualmente cotizando. Además de la base de cotización también interviene la edad de jubilación, el periodo de cotización y el número de años cotizados a la Seguridad Social.

  • Base mínima: la base mínima de cotización es de 944,40 euros
  • Base máxima: 700 euros. En el caso de los mayores de 47 años, esta estará limitada a 2.023,50 euros.

Ahora que conocemos cuál son las nuevas bases de cotización establecidas para el 2019, resulta un poco más fácil realizar el cálculo de la pensión de un trabajador autónomo. La cuantía que este percibe al jubilarse es fruto del producto obtenido entre la base reguladora y la tasa de reposición.

La base reguladora es aquella que se obtiene al hallar la media de las bases de cotización del trabajador en un periodo de tiempo. Por su parte, la tasa de reposición depende de la edad de jubilación y de los años que se hayan cotizado.

En el presente año, la base reguladora es el cociente obtenido tras dividir entre 308 las bases de cotización de los 264 meses previos a la jubilación del trabajador, o lo que es lo mismo, los últimos 22 años trabajados. El incremento del número de meses necesario para calcular la base reguladora seguirá aumentando hasta 2022 cuando se hallará dividiendo entre 350 los últimos 25 años cotizados.

Cuándo hay que empezar a cotizar por la base máxima

Lo más frecuente es que la mayoría de los autónomos coticen por la base mínima, sobre todo si son jóvenes, ya que desde el año 2011 no es posible elegirla hasta haber cumplido los 47 años. Existe una relación entre una base de cotización más alta y una pensión más alta a la hora de jubilarse.

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Por lo tanto, y teniendo en cuenta los requisitos planteados para poder acceder a la jubilación, un trabajador autónomo que quiera jubilarse a los 67 años debería empezar a cotizar por bases de cotización más elevadas a partir de los 47 años, que es la edad mínima establecida para optar por ella.

Revisado por MAPFRE