Las aportaciones a planes de pensiones constituyen un mecanismo de ahorro y un complemento para nuestra jubilación del futuro. Además, estos productos de ahorro, como los que te ofrece MAPFRE nos permiten reducir la factura fiscal en nuestra declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), hasta un límite fijado por Ley.

Estos mecanismos de previsión, por tanto, nos beneficiarán cuando nos retiremos y rebajarán los impuestos que abonaremos mientras los vamos nutriendo.

Respecto a la cuestión de cuánto aportar, los ingresos anuales a planes de pensiones están limitados a 8.000 euros anuales y se puede empezar por aportaciones de hasta solo 50 euros mensuales. Este límite también se aplica en el caso de que el titular tenga varios fondos o planes de pensiones, incluidos los planes de previsión asegurados (PPA).

Además, la cifra anterior se puede complementar con otros 2.500 euros anuales al fondo de pensiones del cónyuge, si este no ingresa más de 8.000 euros anuales por rentas del trabajo y/o actividades económicas.

Los partícipes que tengan discapacidad podrán elevar la aportación hasta los 24.250 euros, de los cuales, un máximo de 10.000 euros podrá proceder de ingresos de familiares. Por último, en términos fiscales, la desgravación máxima permitida queda fijada en la Ley como la menor cifra de las dos siguientes:

  • 8.000 euros anuales
  • El 30 por ciento de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas

Aportación reducida al plan de pensiones

Pantalla de ordenador con evolución de inversiones

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Imaginemos el caso de un ahorrador que contrata un plan de pensiones a los 35 años, con una cantidad limitada de 100 euros mensuales (1.200 euros anuales). Mantiene esta cifra hasta los 40, y a los 41 la incrementa hasta los 150 euros mensuales (1.800 euros anuales). A los 51 años, la eleva hasta los 200 euros mensuales (2.400 euros anuales), mientras que, a partir de los 61, decide aportar 250 euros euros mensuales (3.000 anuales).

Según el modelo actual, se jubilará a los 67 años, por lo que, durante los próximos 32 años, el capital principal acumulado (sin rentabilidades) ascenderá hasta los 70.200 euros. Según las últimas estadísticas de rentabilidad actuales de Inverco, la rentabilidad anual ponderada de los planes de pensiones es del 2,97 por ciento a 25 años.

De esta forma, y en función de esta estadística, el partícipe dispondría de media de aproximadamente 72.300 euros en el momento de la jubilación para complementar la pensión pública.

Aportación elevada al plan de pensiones

Imaginemos que el mismo ahorrador, que tiene unos ingresos superiores, decide destinar cada año entre los 35 y los 50, 400 euros mensuales al plan de pensiones (4.800 euros anuales). Y, entre los 51 y los 67, eleva esta cifra hasta los 500 euros mensuales (6.000 euros anuales).

El capital principal, sin rentabilidades, ascenderá hasta los 178.800 euros al finalizar los 32 años de vida laboral. Imaginemos, utilizando también las cifras de Inverco, que ha decidido invertirlo en un fondo de pensiones de renta variable mixta (rentabilidad media anual ponderada del 3,39 por ciento). Al final de su vida laboral, dispondrá de 184.861 euros para complementar su jubilación.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador MAPFRE