//A fondo: De la pensión de subsistencia a la pensión del bienestar

A fondo: De la pensión de subsistencia a la pensión del bienestar

Fruto de los avances médicos y de los cada vez más saludables hábitos de vida de la población, la esperanza de vida se ha incrementado en las últimas décadas en los países más avanzados, y eso propicia una etapa final […]

Fruto de los avances médicos y de los cada vez más saludables hábitos de vida de la población, la esperanza de vida se ha incrementado en las últimas décadas en los países más avanzados, y eso propicia una etapa final de la vida cargada de dinamismo y expectativas para aquellas personas que se pueden valer por sí mismas. Y gozan de posibilidades económicas para realizar sus proyectos. Actualmente, la esperanza de vida en España es de 79 años para los hombres, y de 84 para las mujeres, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y, además, un 60% de las personas mayores perciben su salud como buena o muy buena. La proyección de este organismo es que para el año 2048 la esperanza de vida haya aumentado hasta los 84,3 y 89,9 años, respectivamente. Esto significa que cada vez más personas, afortunadamente, podrán disfrutar de incluso décadas de vida tras sus cese en la actividad laboral, y que muchos de ellos estarán en condiciones de afrontarlas con razonable buena salud e inquietudes de diversa índole.

 

Como decía el escritor español Mateo Alemán, “La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu”. La jubilación abre un sinfín de posibilidades de ocio para los jubilados. El tiempo libre, después de toda una vida trabajando, debe disfrutarse y muchos mayores aprovechan esta nueva etapa para poder hacer cosas que antes no podían. Desde viajar hasta recibir clases de gimnasia o asistir a prácticos cursos de todo tipo. Unas actividades ocupacionales aconsejadas y muy recomendables para estar activos de cuerpo y mente. Los mayores de hoy ya no se conforman con acudir a los centros de día, sino que requieren de incentivos culturales y de la mejor atención sanitaria. La llamada tercera edad puede ser un periodo tan gratificante como otras etapas de la vida. Esa es la mentalidad que se va imponiendo en los últimos tiempos.

 

Prueba de las buenas condiciones físicas y mentales de los jubilados de hoy es que la mitad cuida a diario de los nietos, según datos del Imserso. Sus actividades de ocio diarias preferidas son, por este orden, ver la televisión, escuchar la radio, pasear, leer, ir a un centro para mayores y hacer deporte.

 

Los gastos de las personas mayores

Entre las actividades subvencionadas por el Estado se encuentran los viajes del Imserso, que ofrecen precios especiales para los bolsillos de las personas mayores, aunque no siempre están al alcance de todos. La mitad de los solicitantes cobran más de 1.080 euros de pensión. Están subvencionados en un 30% por la Administración, pero el 70% corre a cargo del usuario. Así, mientras la primera aporta entre 58,45 euros y 142,50 en los destinos para la Península, el usuario debe pagar entre 136,10 y 545,70 euros para poder optar a ese viaje. Para Canarias, otro de los destinos favoritos por los jubilados españoles, la Administración subvenciona las vacaciones con 159,80 euros y el solicitante debe aportar entre 244,10 y 493,20, dependiendo de las características del viaje, de acuerdo a los datos del Imserso para la temporada 2009/2010. El precio medio de los viajes a balnearios oscila entre los 218,42 euros y los 438,86 euros. En 2011 el programa de vacaciones del Imserso ha ofertado un millón de plazas. Unos viajes apetecibles que, aunque subvencionados, no se pueden permitir los jubilados con las pensiones más bajas, que son la mayoría (pensemos que la cuantía actual de la pensión media de jubilación supera en poco los 900 euros al mes).

 

Para el 90% de las personas mayores la pensión pública es su principal (y casi única) fuente de ingresos. El mayor gasto lo realizan en alimentación (235 euros al mes). Le siguen la vivienda (105 euros), ayuda externa (59 euros), teléfono (38 euros), ayuda a la familia (28 euros), medicamentos (21 euros) y ocio (16 euros), según la encuesta a mayores 2010 del Imserso. Y para algunos la jubilación supone el momento para comenzar a viajar o hacerlo con más frecuencia: del 60% de los mayores que inician nuevas actividades tras jubilarse, el 8,8 % lo hizo viajando más, frente al 26,6% que comenzaron a practicar algún deporte, o el 12,2% que iniciaron cursos de manualidades.

 

 

Ingresos de las personas mayores. Fuente: Imserso

 

 

Otra cuestión importante. La mayoría de los jubilados prefieren ser cuidados por sus allegados, como el cónyuge o sus hijos, y casi 9 de cada 10 viven acompañados en el hogar. Pero es una tendencia decreciente: cada vez se prefiere más recibir los cuidados de los profesionales en residencias de mayores. Además, las residencias privadas son bastante flexibles, ya que, por ejemplo, permiten la asistencia de los mayores solo durante el día y luego duermen en sus casas. A finales de 2010, en España había casi 5.300 residencias, según datos de DBK. Y solo una de cada cuatro es pública. Del total de plazas, 354.955, el 75% son privadas. El precio medio de una residencia geriátrica privada en España es de 1.775,80 euros al mes, de acuerdo al estudio elaborado por Inforesidencias. A eso debe añadirse el 8% de IVA. En Madrid la media es de 1.934,68 euros y en Cataluña de 1.864,87. El informe sobre la “Situación del Servicio de Atención Residencial en España” de PriceWaterhouseCoopers revela que el coste medio de una plaza residencial en España es de unos 70 euros al día. Las tarifas oscilan desde los 1.928 euros al mes para la baja dependencia hasta los 2.187 euros al mes para la  dependencia severa.

 

Independientemente de si viven en una residencia o en su propia vivienda, lo que todas las personas mayores obtienen al jubilarse es tiempo libre. Y pueden disfrutarlo aprendiendo, viajando o con actividades culturales y relacionadas con el ocio. Con el aumento de la esperanza de vida se hace cada vez más necesario mantener el poder adquisitivo anterior a la jubilación. Porque esta etapa no significa necesariamente enfermedad, ni ausencia de sexualidad, ni sedentarismo, ni falta de creatividad…  Es cada vez en mayor medida tiempo de actividades sociales, físicas, recreativas y culturales, de cuidarse y de tener una actitud positiva, aprovechando todas las oportunidades que brinda disponer de mucho tiempo libre. Superar los 90 años ya no es extraño (por ejemplo, en Cataluña la población centenaria se ha duplicado en diez años y en 2010 había casi 1.500 personas con más de 100 años). Una vejez prolongada y activa que los más previsores se aseguran económicamente ahorrando desde mucho antes de su jubilación y que, gracias a ese esfuerzo, pueden plantearse mantener un nivel  económico y de bienestar similar al de los últimos años de la etapa laboral.

 

Ante este panorama, el futuro de las nuevas generaciones presenta muchas incertidumbres en lo que respecta a sus pensiones. Según advierten los expertos, el poder adquisitivo de los jóvenes de hoy se verá considerablemente mermado cuando se retiren con 67 años de edad (o más, si se retrasa de nuevo la edad de jubilación, como recomienda la Unión Europea). Es algo que se reitera en foros especializados y que debemos tener muy presente: cuanto antes se empiece a pensar en esa etapa final de la vida, realizando aportaciones privadas que complementen, en la medida de las posibilidades de cada persona, la pensión del Estado, mejor porque se asegura un capital mayor que luego ofrecerá la suficiente tranquilidad económica.

2020-02-07T13:36:09+02:0014 noviembre, 2011|

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