El rescate de un plan de pensiones implicar abonar los correspondientes impuestos y la factura fiscal a Hacienda. Estos productos tributan como renta del trabajo y no del ahorro, como es el caso de los fondos de inversión, por lo que se aplican los tipos del IRPF que correspondan en función del tramo de renta. La peor opción, en términos generales, es el rescate de golpe en forma de capital.

La ventaja fiscal de los planes de pensiones -reducir la base imponible en la declaración del IRPF en hasta 8.000 euros anuales (aportación máxima) o el 30 por ciento de los rendimientos netos del trabajo o actividades económicas- sólo se produce cuando el partícipe está aportando capital a estos productos como los que ofrece MAPFRE). Desaparece, pues, cuando decide rescatarlo.

Reducir la factura fiscal

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Una vez que hemos decidido rescatar el capital que está en el plan de pensiones (hemos calculado el saldo valorado del producto y el saldo disponible del que podremos disponer), podemos hacerlo en forma de renta mensual, rescate total o un modelo mixto.

Como el objetivo es reducir la factura fiscal, descartaríamos, como norma general, el rescate total en forma de capital. Este elevaría la base imponible y podríamos pagar hasta un 45 por ciento de impuestos por estos ingresos adicionales. De hecho, no es para nada aconsejable retirar todo el dinero de golpe en el momento de la jubilación, pues el salario probablemente será superior a la pensión pública y deberemos tributar en los tipos más altos del impuesto. Deberemos hacerlo, preferentemente, a partir del año siguiente a la jubilación.

En vez de ello, apostaremos por ir percibiendo el dinero en forma de renta mensual, trimestral o semestral, lo que nos permitirá pagar tipos más bajos de IRPF. No obstante, veamos esta recomendación con un ejemplo.

Ejemplo de rescate en forma de renta mensual

Imaginemos un partícipe que se jubiló el año pasado y quiere recuperar de una sola vez los 145.000 euros con los que está dotado el plan de pensiones en el que empezó a invertir en el año 2000. Su prestación pública asciende a 2.500 euros mensuales (es decir, 35.000 anuales). La suma total (pensión más plan) alcanza los 180.000 euros de base imponible en un único ejercicio. Si lo retira todo de golpe, de los 145.000 euros, 120.0000 tributarán al 45% y los restantes 25.000 euros, al 37% por lo que la factura fiscal ascenderá hasta los 63.250 euros.

Imaginemos que el mismo partícipe decide rescatar el capital en forma de renta mensual de 1.208 euros (14.500 euros anuales durante diez años). Cada año abonará 5.328 euros, por lo que la factura fiscal total ascenderá hasta los 53.280 euros. Por rescatarlo en forma de renta, por tanto, el partícipe habrá podido ahorrar 9.970 euros.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador MAPFRE