3 Min de lectura | Al encender un cigarro se deben tener en cuenta todos los perjuicios que este hábito provoca sobre el sistema cardiovascular y respiratorio. Además, diferentes estudios revelan la relación entre fumar y el envejecimiento cognitivo, lo que se traduce en graves estragos en el funcionamiento del cerebro.

Una reciente investigación sobre las consecuencias nocivas que supone el tabaco en la salud ha revelado una conclusión muy interesante sobre la relación entre fumar y el envejecimiento cognitivo. Este análisis constituye una razón más para llevar un estilo de vida saludable que garantice un mayor bienestar a largo plazo.

Este trabajo, realizado en Reino Unido, demuestra que los hombres que fuman sufren un deterioro prematuro de su cerebro en comparación con quienes no tienen este hábito. En concreto, se trata de un efecto nocivo bastante acusado, ya que los daños pueden aparecer hasta 10 años antes.

Consecuencias de fumar en el cerebro

Según este estudio, el tabaco acelera el deterioro cognitivo, sobre todo en el caso de los varones, el cual tiene lugar a partir de los 45 años de edad. Este envejecimiento precoz del cerebro se traduce en los siguientes trastornos:

  • Se reduce la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas.
  • Las zonas asociadas a la memoria, la atención y el lenguaje sufren importantes daños.
  • Las acciones ejecutivas del cerebro, como programar, organizar tareas o adoptar una determinada conducta en una situación concreta, son las que se ven más afectadas.

En la investigación participaron más de 5.000 hombres y más de 2.100 mujeres, cuya edad media era de 56 años. Todos fueron objeto de diferentes análisis durante 25 años para determinar las consecuencias que el hábito de fumar tiene sobre el envejecimiento cognitivo.

Los resultados señalan que un hombre adicto al tabaco puede presentar con 50 años el mismo deterioro en su capacidad cerebral que otra persona de 60 años que nunca ha fumado. Sin embargo, en el caso de las mujeres no se manifiesta ningún daño cognitivo significativo, lo que se explica probablemente por el menor consumo de cigarrillos.

¿Dejar de fumar puede frenar el envejecimiento cognitivo?

Las sustancias nocivas de los cigarros llegan hasta el cerebro a través de la sangre. Una vez que alcanzan esta parte de la cabeza provocan determinadas reacciones, como la pérdida de grosor de la corteza cerebral. En esta zona se gestionan los impulsos y la toma de decisiones, por lo que su importancia es más que notable.

Cuanto antes se deje de fumar, más probabilidades existen de evitar ciertas enfermedades que están relacionadas directamente con el tabaco, entre las que se encuentran los daños en el cerebro. No obstante, la investigación de Reino Unido pone de manifiesto que el hecho de haber fumado en alguna ocasión incrementa el envejecimiento cognitivo.

En concreto, el estudio revela que los hombres que habían dejado de fumar 10 años antes del inicio del análisis seguían presentando más posibilidades de desarrollar un deterioro prematuro en su cerebro. Según se desprende de la publicación, para reducir al máximo este riesgo es necesario que transcurran más años sin aspirar un cigarro.

Las personas que dejan el hábito del tabaco van recuperando el tamaño original de su corteza cerebral, aunque para ello es preciso que haya pasado un cierto tiempo. En el otro lado, se encuentran quienes hace poco tiempo que ya no fuman u otros que continúan haciéndolo, en cuyo caso el córtex tiene unas dimensiones más delgadas.

En definitiva, el tabaco no solo es dañino para los pulmones y el corazón, sino que fumar también acelera el envejecimiento cognitivo. Abandonar este hábito por completo es la mejor decisión para reducir el riesgo de sufrir daños cerebrales, demencia y otras enfermedades. De este modo se puede disfrutar con una mayor plenitud de la vejez y aprovechar el ahorro que se ha ido generando en un plan de pensiones durante toda la vida laboral.

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