//A fondo: Problemas del sistema de reparto de las pensiones español

A fondo: Problemas del sistema de reparto de las pensiones español

El sistema de pensiones español no está exento de problemas. Entre ellos, una excesiva concentración en el sistema de reparto, y que este se sustente en la prestación definida. Y, además, la proyección demográfica: una numerosa población de personas mayores. […]

El sistema de pensiones español no está exento de problemas. Entre ellos, una excesiva concentración en el sistema de reparto, y que este se sustente en la prestación definida. Y, además, la proyección demográfica: una numerosa población de personas mayores. Así se pone de relieve en el estudio «El reparto y la capitalización de las pensiones españolas», elaborado por IESE Business School para la Fundación Edad & Vida y Zurich. El estudio se presentó a finales de junio (se terminó en octubre de 2012).

El problema de ser un sistema de prestación definida es que todos los riesgos son asumidos por el sector público, lo que «pone en entredicho su viabilidad presupuestaria a medio plazo». Esto ha obligado a reformar el sistema de pensiones español varias veces. La última la de 2011, que ha entrado en vigor este año.

Y eso genera mucha incertidumbre, afirman los expertos del IESE Business School, para quienes los problemas del sistema de reparto español son estructurales. «Las pensiones españolas son poco transparentes porque mezclan la contributividad con la solidaridad; porque utilizan el sistema fiscal para incentivar los planes de capitalización y de esta forma intentan paliar los problemas del sistema de reparto», sostienen.

Falta transparencia también en la distribución de las cotizaciones sociales. «Todas las cotizaciones a la Seguridad Social son parte de los costes salariales y, por lo tanto son rentas brutas del trabajo y, en realidad, las pagan los trabajadores». Y ponen un ejemplo: un trabajador que cobre 1.000 euros le cuesta a la empresa 1.280 euros después de cotizar a la Seguridad Social. Eso «es lo que cobraría el empleado si no hubiera un sistema de pensiones obligatorio».

Los expertos proponen crear dos organismos independientes que vigilen las pensiones, una Agencia de las Pensiones y un Observatorio Independiente de Pensiones.

Sin embargo, el principal problema del sistema de reparto es que es deficitario de forma estructural. Se debe a la pérdida de cotizantes que se ha producido desde 2007 por la crisis económica y al aumento de la población inmigrante (de cuatro millones y medio en 2008). Esto último enmascaró el problema y «contribuyó mucho a retrasar el problema de la financiación de las pensiones españolas», explican.

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La forma de calcular los derechos pensionables también contribuye a la insostenibilidad del sistema de reparto. «Es poco contributivo y genera numerosas arbitrariedades». Ejemplo de ello: dos personas que cotizan lo mismo pueden no recibir la misma pensión porque han cotizado en momentos distintos de sus carreras laborales. La falta de contributividad la ilustran con este ejemplo: «Usando las reglas vigentes en 2012, un trabajador que hubiera cotizado durante 34 años –entre los 16 años de edad y los 49– y hubiera pagado la cotización máxima durante todos esos años no tiene derecho a percibir pensión contributiva alguna.

En cambio, otro trabajador que hubiera cotizado durante 35 años –entre los 30 y los 65, solo un año más que la persona anterior– los 20 primeros años pagando la cotización mínima y los 15 últimos años pagando la cotización máxima, tendría derecho a percibir la pensión máxima». Con las normas de 2013, se contabilizan los últimos 25 años, es decir, a partir de los 42 años empieza a contar para la pensión.

El estudio detecta otros problemas como la no universalidad del sistema debido a la multitud de regímenes existentes en la Seguridad Social, incluidos los sistemas especiales del Régimen General y los acuerdos especiales con determinados colectivos (abogados, funcionarios, etc.).

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Los tipos de cotización son más altos que los tipos medios de los países de la eurozona y los topes de cotización son más bajos también que los medios de la eurozona. «Estas dos características juntas hacen que los tipos medios españoles sean menos progresivos que los de los demás países europeos».

La Tasa de Reposición de las Pensiones Españolas (el cociente que resulta de dividir la pensión media por el salario medio) se reduce permanentemente debido a cómo se revalorizan las pensiones (con el IPC). Esto «reduce sistemáticamente el poder adquisitivo relativo de los pensionistas en comparación con el de los trabajadores».

La excesiva reglamentación del sistema y la arbitrariedad de las penalizaciones por la jubilación anticipada son otros de los problemas enumerados en el estudio. Sobre los coeficientes reductores explica que la «cuantía no responde a ningún criterio ni actuarial, ni de sostenibilidad del sistema ni a ningún otro criterio técnico».

2020-02-14T13:05:43+02:0022 julio, 2013|

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