3 Min de lectura | Los planes de pensiones son productos de ahorro más seguros que los fondos de inversión, pero son más ilíquidos. Los segundos se pueden rescatar en cualquier momento, siempre que tributemos por las ganancias obtenidas.

A la hora de decidir la contratación de un producto de ahorro a largo plazo, el contribuyente tiene que decidir en muchas ocasiones entre un plan de pensiones o un fondo de inversión. El objetivo de esta decisión es obtener una rentabilidad máxima y lograr la tributación más baja posible, siempre respetando la normativa y la legalidad vigente.

El aspecto fiscal es, precisamente, el que más diferencia a ambos productos. Por ello, con el objetivo de minimizar el impacto tributario y ganar rentabilidad, detallamos a continuación los principales factores que marcan ambos productos.

¿Qué producto es más atractivo?

A nivel de rentabilidad, la decisión entre invertir nuestros ahorros en un plan de pensiones o un fondo de inversión está muy relacionada con nuestro perfil de riesgo. Los primeros son, en términos generales, menos rentables, pero mucho más seguros. Los segundos, especialmente aquellos más expuestos a la renta variable, representan apuestas ciertamente más arriesgadas, pero los rendimientos también pueden ser superiores.

Personas mayores sentadas en un bordillo en el paseo marítimo

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Diferencias fiscales

A continuación, detallamos en una tabla las principales diferencias entre unos y otros productos:

PLANES DE PENSIONESFONDOS DE INVERSIÓN
Modalidad de rescateJubilación o contingencias concretas (incapacidad, dependencia, paro de larga duración…)En cualquier momento
Traspaso a otro plan o fondoLibre de impuestosLibre de impuestos
Tributación en el momento del rescatePor IRPF y por el montante total, en el tramo que correspondaSobre los rendimientos positivos (rentas del ahorro, 21 – 23 %), cuando se vendan las acciones
DesgravacionesMáximo 2.000 euros anuales (antes, 8.000) o 30 % de la base imponible para los planes individuales. Hasta 10.000 euros anuales en los planes de pensiones de empleoDeducción de las comisiones de suscripción, reembolso, gestión o custodia en la declaración de la renta

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A partir del 1 de enero de 2021, la desgravación máxima de las aportaciones a planes de pensiones individuales en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) pasa de los 8.000 euros (o el 30 por ciento de la base imponible) a los 2.000 euros anuales. No obstante, el Gobierno ha elevado la desgravación de los planes de pensiones de empleo desde 8.000 a 10.000 euros, con el objetivo de incentivarlos.

¿Qué opción elijo?

Si nuestro perfil de riesgo es elevado y nuestro objetivo de rentabilidad es superior, los fondos de inversión, como los que comercializa MAPFRE, son productos que probablemente encajen mejor en nuestra visión. Además, podremos retirar el capital invertido en cualquier momento y tributaremos por la base del ahorro (entre el 21 y el 23 por ciento, salvo en Navarra y el País Vasco, en función del capital que retiremos -menos de 6.000 euros, entre 6.000 euros y 50.000 euros y más de 50.000 euros-). El traspaso entre fondos está libre de impuestos.

En el caso de los planes de pensiones, estos productos ofrecen una mayor seguridad para nuestros ahorros, pero son más ilíquidos. No se pueden rescatar hasta la jubilación o por contingencias como la discapacidad, el desempleo de larga duración o la dependencia severa. La reducción de las desgravaciones a las aportaciones, salvo en el caso de los de empleo, resta atractivo fiscal a esta opción.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador MAPFRE