3 Min de lectura | En el mercado de los fondos de inversión existen infinidad de productos cuyo objetivo es convertir los ahorros en rentabilidad. Los fondos indexados son una tipología que se encuadra dentro de la gestión pasiva y que se rige por unas normas muy sencillas, pero totalmente efectivas.

Al igual que sucede en cualquier fondo de inversión, los fondos indexados también están compuestos por una cartera de activos. Sin embargo, el objetivo no es batir un índice de referencia determinado (IBEX 35 o Standard & Poor´s 500, por ejemplo), sino replicar el mismo.

Es lo que se conoce como gestión pasiva, ya que en este tipo de productos lo que se busca es conseguir la rentabilidad de un índice de manera proporcional a la inversión que se haya realizado. Esto se consigue conformando una cartera con el conjunto de valores que componen el índice, asegurando que se mantiene el mismo porcentaje de los valores que existen en dicho índice, pero en versión reducida. De este modo, el beneficio que se obtiene depende únicamente de cómo se comporte el mercado en el que se opera.

¿Son rentables los fondos indexados?

Como hemos comentado, los fondos indexados, también conocidos como fondos índice, son de gestión pasiva. Esto se traduce en una menor intervención por parte del gestor debido a que el inversor deposita una cantidad de dinero en activos financieros, la cual permanece durante un periodo de tiempo continuado estando sujeta tan solo a los vaivenes del mercado.

Dado que se trata de imitar un índice, es decir, crear una versión en miniatura del mismo, la rentabilidad de estos productos no es comparable con los fondos de inversión de gestión activa donde se busca la máxima rentabilidad. Es lo que se conoce como batir el índice de referencia aplicando estrategias de compra – venta que permiten anticiparse a los movimientos del mercado y que requiere un trabajo más complejo.

¿Por qué conviene invertir en fondos indexados?

Pese a que el beneficio que se puede conseguir con un fondo indexado es inferior en comparación con otras clases de fondos de inversión, esta opción ofrece múltiples ventajas que conviene tener en cuenta antes de tomar una decisión:

  • La gestión de los fondos indexados es muy sencilla, por lo que el coste es menor que en el caso de los fondos de gestión activa. No solo se reducen los honorarios del gestor, sino también el resto de comisiones, ya que tan solo es necesario construir una cartera y ajustarla cada cierto tiempo.
  • Aunque el inversor no cuente con un nivel avanzado de conocimientos financieros, es posible hacer un seguimiento de la inversión de una forma muy fácil. Para ello, tan solo es preciso fijarse en la evolución que sigue el índice que se intenta imitar.
  • Cuando se invierte en un fondo indexado, se consigue de forma automática una interesante diversificación de la cartera como consecuencia de la adquisición de todos los valores de un índice.
  • Esta forma de invertir permite cambiar las participaciones de un fondo a otro, es decir, de un mercado donde opera un índice a otro, sin tener que pagar ningún precio por ello. De este modo, se puede elegir en cualquier momento la opción que presente una mejor evolución.
  • Los fondos indexados gozan de una cierta seguridad, ya que el inversor únicamente debe asumir los riesgos que se derivan del proceso que sigue el mercado a largo plazo.
  • Actualmente, estos productos constituyen una alternativa de inversión en auge, sobre todo para los inversores institucionales, aunque también hay cabida para los particulares.

Es importante tener en cuenta que los fondos indexados están estrechamente relacionados con el índice que replican, lo que significa que suben o bajan según este último. En cualquier caso, son una alternativa muy interesante para quienes buscan una rentabilidad a largo plazo y, al mismo tiempo, no cuentan con demasiado tiempo para gestionar las inversiones.