3 Min de lectura | Antes de decidir cuánto invertir, es recomendable contar con un colchón de ahorro para tener un respaldo financiero. Si ya se dispone de una cierta cantidad de dinero o la capacidad para ahorrar es alta, se debe empezar a pensar en invertir.

El porcentaje del sueldo que se debe invertir depende de los ingresos que tenga cada persona, así como de sus necesidades económicas. No obstante, la decisión de destinar una parte del dinero a la inversión es la base para conseguir interesantes beneficios si se eligen aquellos productos que ofrecen una mayor rentabilidad.

Pero antes de determinar cuánto invertir, es importante tener en cuenta que se debe contar con un ahorro previo para disponer de un colchón financiero que aporte seguridad. Una vez que se ha conseguido una cantidad aceptable para hacer frente a posibles imprevistos, es momento de lanzarse a la inversión destinando más dinero a este fin que al ahorro.

¿Qué porcentaje del sueldo se debe ahorrar?

En primer lugar, es preferible limitarse a ahorrar y, posteriormente, comenzar a invertir parte del capital que se haya conformado. Según los expertos, un buen colchón financiero debe ser suficiente, como mínimo, para hacer frente a 6 meses de todos los gastos fijos. Sin embargo, para disfrutar de un mayor desahogo, es preferible que este fondo sea el equivalente a 6 nóminas.

Para alcanzar una buena capacidad de ahorro es fundamental considerarlo como un gasto fijo más dentro del presupuesto mensual. Así, en función del sueldo y el resto de pagos que se deban realizar de forma obligatoria, se debe establecer un porcentaje de los ingresos que se destine a ahorrar.

A grandes rasgos, se recomienda destinar al menos el 10% de la nómina al ahorro, siempre que las obligaciones económicas lo permitan. Es importante considerar que el porcentaje elegido debe ser suficiente para que el colchón vaya creciendo poco a poco, pero no tan alto que impida cubrir otras necesidades básicas.

Para establecer el porcentaje del sueldo que se debe ahorrar también se puede utilizar la regla 50/20/30 que hace referencia a lo siguiente:

  • El 50% de los ingresos se destina a cubrir las necesidades básicas, como vivienda, alimentación, suministros, servicios, etc.
  • El 30% se corresponde con los gastos personales, es decir, ocio, ropa, viajes, etc.
  • El 20% restante es la cantidad que se debe guardar para ahorrar.

¿Cuánto se debe invertir después de haber ahorrado?

Una vez que se cuenta con un colchón financiero suficiente, es necesario comenzar a compatibilizar ahorro e inversión. En este momento, se recomienda empezar a destinar una parte del dinero que se ahorra cada mes a un producto que ofrezca una interesante rentabilidad.

En este sentido, se recomienda invertir aproximadamente el 30% de los ahorros que se consigan administrar mensualmente. A priori puede parecer que esta estrategia reduce la capacidad de ahorro, pero el riesgo que se asume invirtiendo se traduce en un incremento del capital a largo plazo.

No obstante, conviene tener en cuenta que la decisión de invertir debe plantearse, al menos, a medio plazo, ya que debe transcurrir cierto tiempo para rentabilizar el gasto. Por lo tanto, es importante analizar con detalle la situación personal y cuáles son los objetivos en un horizonte de dos o tres años para concluir si la solución adecuada es la inversión o el ahorro.

Si se opta por invertir, es preciso analizar dónde se obtiene una mayor rentabilidad y, sobre todo, diversificar el dinero en distintos productos con diferentes niveles de riesgo para equilibrar los beneficios y las posibles pérdidas. En este sentido, elige la mejor forma de rentabilizar tu dinero con un producto que se ajuste a tu perfil inversor y tus necesidades a medio-largo plazo. ¡Conoce los productos de ahorro e inversión de MAPFRE!