El proceso para abrir una cuenta bancaria se ha agilizado en gran medida gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías. En muchos casos, tan solo es necesario disponer de conexión a Internet y tener a mano alguna documentación para realizar esta gestión en cuestión de minutos y sin necesidad de desplazarse a una oficina.

Sin embargo, aunque se trata del producto de ahorro más básico que las entidades ofrecen a sus clientes, se pueden encontrar diferentes variantes: cuentas corrientes, cuentas remuneradas o cuentas nómina. Se debe tener en cuenta que cada una establece unas condiciones distintas, ya que las ventajas varían.

Documentación para abrir una cuenta bancaria

En primer lugar, para abrir una cuenta bancaria es preciso presentar alguna documentación básica:

  • DNI o tarjeta de residente. Si el titular es un menor, es necesario acreditar la identificación y autorización de los padres o tutores. Cuando son varios los titulares de una misma cuenta, se debe presentar el documento identificativo de todos ellos.
  • Datos de contacto, como teléfono o correo electrónico.
  • Justificante del domicilio que debe figurar en la cuenta bancaria.
  • En algunos casos, también hay que entregar un informe de vida laboral, una copia de la última nómina o la declaración de la renta.
  • Si se trata de una persona jurídica, es preceptivo acompañar los documentos que justifiquen la representación de la misma.

Aunque acudir a una sucursal suele ser la opción más habitual, actualmente también se puede hacer esta gestión por Internet. En cualquier caso, una vez presentados todos los documentos, se debe firmar el contrato siempre que se hayan leído previamente todos los puntos.

Condiciones de una cuenta bancaria

Es obvio que los requisitos para abrir una cuenta bancaria dependen de la entidad, así como de las características del cliente y del producto que se contrate. A grandes rasgos se pueden destacar las siguientes condiciones:

  • Comisiones de apertura y mantenimiento de la cuenta del banco.
  • Domiciliar la nómina y, en algunos supuestos, los ingresos deben ser superiores a un mínimo mensual.
  • Pago de comisiones por realizar determinadas operaciones, como por ejemplo transferencias o ingresos de cheques.
  • Domiciliar uno o varios recibos, ya sea de agua, luz, gas, Internet, teléfono, etc.
  • Realizar un número determinado de operaciones con la tarjeta de crédito o débito al mes.
  • Firmar un compromiso de permanencia que obliga a no cambiar de banco durante un periodo concreto.
  • En algunos casos, se establece como requisito mantener un saldo mínimo en la cuenta durante todo el tiempo.
  • Las entidades también suelen establecer como condición que sus clientes tengan una cierta solvencia económica o ingresos regulares. Asimismo, suelen excluir a los usuarios que figuran en las listas de morosos.

Para beneficiarse de un mayor número de ventajas, es imprescindible cumplir con todos los requisitos que establezca el banco. Aunque de este modo es posible optar a más beneficios, no hay que perder de vista que también significa una vinculación superior con la entidad.

Abrir una cuenta bancaria es la solución más sencilla para gestionar el dinero del día a día.

Si estás pensando en el ahorro a largo plazo, es preferible decantarse por un Plan de Pensiones MAPFRE  que permite conformar un capital como complemento de la pensión pública o como salvavidas en otro tipo de situaciones.

Periodista especializado
MAPFRE