4 Min de lectura | La balanza de pagos registra todas las transacciones monetarias internacionales en un determinado periodo. Se divide en tres “ramas”: cuenta corriente (o balanza comercial), cuenta de capital y cuenta financiera. Se utiliza para saber si un país tiene déficit o superávit frente al resto del mundo y el origen de ese desequilibrio: comercial, monetario o financiero.

La balanza de pagos es el método que utilizan los países para controlar todas las transacciones monetarias internacionales en un periodo determinado. Normalmente, se calcula de forma trimestral y anual. A continuación, explicamos su estructura y utilizamos ejemplos para ilustrar la forma de calcularla y los casos en los que se usa.

Definición y ámbito de aplicación

La balanza de pagos contabiliza todas las operaciones realizadas tanto por el sector privado como por el público que se contabilizan para determinar cuánto dinero entra y sale de un país. En teoría, en la búsqueda de un hipotético equilibrio, la balanza de pagos debería ser cero, es decir, que los activos (créditos) y los pasivos (débitos) deberían estar equilibrados. En la práctica, no obstante, esto no suele ocurrir.

El análisis de esta métrica macroeconómica en un país nos explica si tiene déficit o superávit y de qué parte de la actividad económica surgen los desequilibrios. De hecho, la balanza de pagos se subdivide en tres áreas, la cuenta corriente (o balanza comercial), la cuenta de capital y la cuenta financiera.

Cuenta corriente

La cuenta corriente o balanza comercial se utiliza para identificar y registrar la entrada y salida de bienes y servicios en un país. Los beneficios de las inversiones, tanto públicas como privadas, también se contabilizan en esta “rama” de la balanza de pagos.

Dentro del comercio de mercancías, esta división incluye las entradas y salidas tanto de bienes como las materias primas como de productos manufacturados que se compran, se venden o se regalan (posiblemente en forma de ayuda).

Además, la cuenta corriente incluye servicios, como aquellos procedentes del turismo; el transporte; la ingeniería; los honorarios por servicios empresariales (asesoramiento legal o consultoría, por ejemplo); los derechos de autor de patentes y derechos de autor.

La balanza comercial suele ser la parte más importante de la balanza de pagos de un país, ya que constituye el total de las importaciones y exportaciones. Si un país tiene un déficit de balanza comercial, importa más de lo que exporta, y si tiene un superávit de balanza comercial, exporta más de lo que importa.

Los ingresos procedentes de activos generadores de renta, como las acciones (en forma de dividendos), también se registran en la cuenta corriente. El último componente de la cuenta corriente son las transferencias unilaterales. Se trata de créditos que son en su mayoría remesas de trabajadores, dinero procedente del salario enviado al país de origen del trabajador que desarrolla su actividad en el extranjero, así como las ayudas extranjeras que se reciben directamente.

Lingotes de oro

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La cuenta de capital

La cuenta de capital registra todas las transferencias internacionales de capital. Incluye las operaciones de compra o enajenación de activos no financieros (por ejemplo, un activo físico como es el suelo para construcción de vivienda) y de activos no producidos, que son necesarios para la producción, pero no se han producido aún, como una mina de zinc.

Esta “rama” de la balanza de pagos se compone de los flujos monetarios que se derivan de la condonación de la deuda; de la transferencia de bienes y activos financieros por parte de los emigrantes que salen o entran en un país; de la transferencia de la propiedad sobre activos fijos (por ejemplo, la maquinaria utilizada en el proceso de producción); de las transferencias de fondos recibidas para la venta o adquisición de activos fijos; de los impuestos sobre donaciones y sucesiones; de las tasas o gravámenes por fallecimiento; o, por último, de los daños no asegurados a los activos fijos.

La cuenta financiera

En la cuenta financiera se registran aquellos flujos monetarios internacionales relacionados con la inversión en empresas, en bienes inmuebles o en bonos (públicos y privados) y acciones. Esta área de la balanza de pagos también incluye los activos de propiedad pública -reservas de divisas u oro, por ejemplo-, los activos privados en el extranjero y la inversión extranjera directa. Los activos propiedad de extranjeros, privados y públicos, también se registran en la cuenta financiera.

La búsqueda del equilibrio

Según la teoría, la cuenta corriente debería estar en equilibrio con la combinación de la cuenta financiera y la cuenta de capital. Sin embargo, como hemos señalado anteriormente, esto rara vez ocurre. También debemos tener en cuenta que, con la fluctuación de los tipos de cambio, las variaciones del valor de las divisas pueden aumentar los desequilibrios de la balanza de pagos.

Cuando un país tiene déficit por cuenta corriente, y este déficit está financiado en la cuenta de capital, en realidad está priorizando la compra de bienes y servicios renunciando a los activos de capital. Además, si un país toma dinero prestado para financiar su déficit por cuenta corriente, esto aparecería como una entrada de capital extranjero en la balanza de pagos.

 

Borja Carrascosa Nogales

Consultor y MBA por IE Business School

Colaborador de MAPFRE