3 Min de lectura | Aunque las condiciones de acceso son similares, el cálculo de la pensión de los autónomos continúa arrojando un resultado inferior en comparación con los trabajadores del régimen general. A continuación, explicamos las causas que originan esta diferencia entre ambos casos.

La jubilación de los trabajadores por cuenta propia es una de las cuestiones que más preocupa a este colectivo. Esto se debe a que el cálculo de la pensión de los autónomos pocas veces ofrece una cifra que se asemeje a la prestación que reciben quienes han desarrollado una profesión en una empresa privada o en la administración pública.

Diferencias entre la pensión de los autónomos y el régimen general

Según datos de la Seguridad Social, la pensión media de jubilación en España se sitúa en torno a los 1.160 euros. No obstante, como hemos comentado, existen importantes diferencias entre los distintos regímenes, las cuales perjudican sobremanera a los autónomos.

En el caso de las personas que deciden dedicar su vida a un negocio propio, de media perciben una cuantía durante su jubilación de 780 euros. En comparación con los empleados del régimen general, se establece una diferencia de más de 400 euros al mes, ya que la pensión media de este colectivo, como hemos dicho, asciende a 1.190 euros aproximadamente.

Las bases de cotización en el cálculo de la pensión de un autónomo

Pese a que las condiciones de los trabajadores incluidos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) para acceder a la jubilación es similar a los empleados del régimen general, la cuantía de la prestación es distinta. La principal causa de esta diferencia se encuentra en las bases de cotización que eligen los autónomos, las cuales determinan la base reguladora sobre la que se calcula la pensión pública.

En el supuesto de las personas contratadas, no existe la posibilidad de elegir la cotización, ya que esta se establece según el salario. Sin embargo, los trabajadores por cuenta propia tienen la opción de decidir la base por la que quieren cotizar y, en consecuencia, abonar una mayor o menor cuota a la Seguridad Social cada mes.

Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2021, los autónomos pueden elegir entre una base mínima de cotización de 944,40 euros mensuales o una base máxima de cotización de 4.070,10 euros mensuales. En el primer caso, la cuota de autónomos que se debe ingresar a la Seguridad Social es de 289 euros al mes, pero en la base más alta, este gasto sube hasta los 1.245,45 euros mensuales.

Teniendo en cuenta el mayor riesgo económico que asumen las personas que emprenden, en la mayoría de los casos se suele elegir la base de cotización más baja con el objetivo de reducir gastos. Aunque esta decisión puede resultar coherente a corto plazo, lo cierto es que se está cotizando para la jubilación en cantidades inferiores a las de un asalariado, lo que deriva en que la pensión sea mas baja de lo normal, por ello lo ideal es contar con un Plan de Pensiones de MAPFRE para tener un dinero extra y poder disfrutar de este de cara al futuro.

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Otros motivos que marcan las diferencias entre pensiones

Por norma general, los asalariados van incrementando su cotización durante los años de trabajo, sobre todo al final de la vida laboral. De hecho, es precisamente en esta última fase cuando se observan las mayores diferencias de bases y sueldos entre un autónomo y un trabajador incluido en el régimen general.

Debe tenerse en cuenta que los profesionales por cuenta propia no pueden incrementar su base de cotización una vez alcanzados los 47 años, salvo algunas excepciones. Por lo tanto, si antes de dicha fecha no se ha modificado, sigue vigente la opción que se haya seleccionado hasta el momento de la jubilación, aunque se trate de la base mínima.

Además, los autónomos, a diferencia de los empleados asalariados, no tienen la posibilidad de integrar lo que se conoce como lagunas de cotización. Este concepto hace referencia a los periodos en los que el trabajador no ha cotizado y que en el caso de los integrantes del régimen general pueden sufragar a través de una serie de cotizaciones ficticias posteriormente.