2 Min de lectura | Cuando hablamos de la jubilación, en ocasiones podemos verlo como algo inevitable y en otras como algo deseado. Este momento llegará bien porque queramos, porque no nos queden fuerzas… Pero, ¿qué pasa si no nos queremos jubilar?

Para muchos la jubilación será un momento muy ansiado, pero otras personas pueden plantearse que prefieren seguir trabajando por diversos motivos, bien porque se sientan útiles haciendo, con y con su mente al 100%, con ganas de seguir o porque les perjudica económicamente.  Estos casos pueden no son tan insólitos, pero ¿se puede hacer algo  si no nos queremos jubilar?

No me quiero jubilar: ¿Es obligatorio hacerlo al llegar la edad?

Hoy en día es posible jubilarse a los 65 años con 37 años y tres meses o más cotizados, pero en 2027 esto sólo será posible si hemos cumplido los 67. Aunque hemos de aclarar que esta es una edad mínima, no obligatoria, por lo que no existe a priori ninguna traba para seguir trabajando. La jubilación forzosa solo se contempla en algunos escenarios.

Para seguir trabajando aun habiendo cumplido la edad mínima de jubilación, es importante tener un sitio donde hacerlo o una ocupación que nos reporte beneficios. Aunque esto sólo es posible en el sector privado, ya que el funcionariado funciona de diferente manera. De hecho, algunas profesiones relacionadas con el sector público o bien cuyas condiciones son especiales, tienen sus propias normas.

Algunas opciones posibles para hacer realidad esta continuidad laboral es seguir trabajando en la empresa familiar, seguir ejerciendo como abogado o como asesor fiscal, abrir un negocio. Solo hay que tener claro que, con unas pocas excepciones, lo que no es posible es compatibilizar un salario con la percepción del 100% de la pensión.

Otra opción es la jubilación parcial, que permite mantener parte de la ocupación y cobrar parte de la pensión. Pero, en términos generales, no hay que pensar que el hecho de haber cumplido los 65 años  es incompatible con trabajar.

En cualquier caso, el marco legislativo debería ayudar a que no se den dos situaciones opuestas, pero igual de injustas:

  • Por un lado, gente que siga trabajando alcanzada la edad de retiro de forma obligatoria porque no le alcance para vivir de la pensión y del ahorro privado.
  • Por otro, casos en los que gente con ganas e ilusión por seguir trabajando, no pueda.

Quizás la respuesta a ¿qué pasa si no nos queremos jubilar?, estaría mucho más clara si el Gobierno planteara esta cuestión de otro modo diferente, como por ejemplo con algún tipo de bonificación para empresas que contraten a gente mayor de esa edad o fórmulas más flexibles de compatibilizar pensión y actividad laboral.

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