4 Min de lectura | Los cambios en las cotizaciones a la Seguridad Social de los últimos años hacen que sea cada vez más necesario disponer de un plan de pensiones privado. Te contamos por qué.

El retraso en la edad de jubilación, así como el aumento del periodo sobre el que se calcula la base reguladora y el de las cotizaciones harán que en el futuro nuestra pensión se vea más reducida. La alternativa a esta situación son los planes de pensiones y otros sistemas de ahorro que ofrecen buenas rentabilidades una vez alcanzada esta etapa de la vida.

¿Cómo se calcula la pensión pública?

La cotización a la Seguridad Social es la cuota de carácter obligatorio que todo trabajador debe aportar al sistema social por realizar una actividad laboral. Depende del salario del trabajador y de las contingencias que cubra, de manera que cuanto mayor sea el sueldo, mayor será la aportación al sistema social.

Los pagos a la Seguridad Social se calculan aplicando las bases de cotización, que están constituidas por la remuneración total que percibe el trabajador por cuenta ajena. Sin embargo, existen unos determinados límites establecidos cada año en la Ley General de Presupuestos del Estado que fijan unas bases de cotización máximas y mínimas dependiendo de cada categoría profesional.

Con carácter general, en 2020 la máxima es de 4.070,10 euros y la mínima -que se corresponde con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI)- es de 1.108,33 euros al mes.

Para calcular la base reguladora de la pensión de jubilación no se toma como referencia la cantidad acumulada, sino la base de cotización de los últimos años trabajados. Y este ha sido, precisamente, uno de los temas que ha sufrido más cambios en los últimos años en un intento de garantizar la sostenibilidad del sistema español de pensiones ante los enormes retos que afronta (mayor esperanza de vida, paro, baja calidad del empleo, etc.).

Cambios en la cotización en los últimos años

En concreto, en esta década los cambios han sido los siguientes:

  • Se aprobó un retraso gradual en la edad de jubilación, desde los 65 años hasta los 67 años en el año 2027.
  • Se aumentó gradualmente el periodo sobre el que se calcula la base reguladora de la pensión de jubilación que pasará de tener en cuenta los últimos 15 años de cotización en 2012, a tener en cuenta los 25 años inmediatamente anteriores al mes previo al de la jubilación en 2022.
  • El periodo de cotizaciones a la Seguridad Social exigido para acceder al cien por cien de la base reguladora se incrementa gradualmente también -a razón de tres meses por año- hasta llegar al tope previsto que se exigirá en 2027: 38 años y 6 meses o más de cotización.

Este nuevo cálculo no favorece al trabajador que, como suele ser habitual, con el paso de los años ve incrementado su salario y, consecuentemente, sus últimas bases de cotización serán más altas. Pero al tener en cuenta un periodo más largo computarán sueldos más bajos, lo que provocará que la media baje y la pensión sea más reducida.

Solamente pueden verse ligeramente favorecidos aquellos trabajadores que, expulsados del mercado laboral en los últimos años, hayan cotizado poco durante los mismos, porque tendrán la ventaja de que se tendrán en cuenta las anteriores cotizaciones.

La conclusión que se puede sacar viendo la evolución que ha sufrido el tema en los últimos años y por dónde van los tiros, es que la edad de la jubilación se va a retrasar cada vez más y que la pensión va a ser más reducida.

¿Cómo evitar la pérdida de poder adquisitivo?

Manos sujetando una hucha de cerdo

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La solución está en el ahorro. Como sistemas más adecuados, los expertos aconsejan los planes de pensiones, los Planes de Previsión Asegurada (PPA) y los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS).

Planes de pensiones

Los planes de pensiones de renta variable mixta y los de renta pueden ser una buena solución para los años previos a la jubilación.

En estos planes:

  • Se aporta periódicamente dinero en función de las posibilidades y objetivos del ahorrador mientras se está en activo.
  • En determinados supuestos, se puede recuperar el dinero. A partir de 2025, se pueden recuperar también las aportaciones que tengan 10 años de antigüedad.
  • Las aportaciones pueden desgravarse anualmente, reducen la base imponible del IRPF.
  • Se permiten los traspasos de un plan a otro, sin tributar por ellos.

Planes de Previsión Asegurados (PPA)

Los PPA son un producto financiero casi idéntico a un plan de pensiones normal. Tienen un perfil conservador, con una rentabilidad garantizada.

  • Están vehiculizados a través de una póliza de seguro.
  • El capital aportado está garantizado por ley, así como una rentabilidad mínima.
  • Tienen la misma fiscalidad que los planes de pensiones, y su liquidez está sujeta también a las mismas condiciones.
  • Además de un instrumento de ahorro, es un seguro con cobertura en caso de fallecimiento.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)

Los PIAS podrían definirse como un plan de ahorro vinculado a un seguro de vida. Tomador, asegurado y beneficiario son la misma persona.

  • El titular puede disponer del dinero en todo momento.
  • Las aportaciones no se pueden deducir en el IRPF. Sus ventajas fiscales se producen cuando se cobra el dinero acumulado más las ganancias obtenidas. Sin embargo, para disfrutar de estas ventajas, se deben cumplir dos condiciones:
    • Que hayan transcurrido al menos 5 años desde la primera aportación.
    • Que el cobro se produzca en forma de renta vitalicia.

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